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Así es el taxi sin conductor que quiere competir con el coche de Google

Así es el taxi sin conductor que quiere competir con el coche de Google

El automóvil se detiene en las intersecciones, en los semáforos, en los pasos de cebra; esquiva peatones, bicicletas, vehículos parados. Maniobras habituales que se convierten en extraordinarias cuando el volante gira solo. Ese es el momento más impactante al montar en un vehículo sin conductor: observar cómo el volante se mueve rápido hacia la izquierda, seguro hacia la derecha sin manos que lo manejen. El entorno urbano es el más difícil para un coche autónomo, por la cantidad de imprevistos que pueden suceder, y es al que se ha querido lanzar nuTonomy, una filial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), con el primer taxi sin conductor. Un vehículo con el que quiere competir con Google o Tesla y que ya está circulando por las calles de Singapur, en el distrito económico llamado One North.

El software desarrollado por nuTonomy es la principal diferencia con respecto a otros coches autónomos Uno de los creadores de la empresa, Doug Parker, explica que la mayoría de estos nuevos vehículos tienen sensores, cámaras, láseres y escaneres muy similares, por lo que el valor añadido se encuentra en la configuración de estas herramientas. Así, en el proceso de conducción que ha desarrollado esta start-up se utiliza una lógica distinta a la de los gigantes tecnológicos.

El sistema de nuTonomy se rige por una serie de reglas de importancia que el vehículo tiene asimiladas de forma jerárquica. Así, el coche sabe cuando tiene que romper una, para cumplir otra de mayor relevancia. Dos de las normal principales de nuTonomy son mantener la velocidad, en primer lugar, y, después, mantenerse en línea con respecto a otros coches. “Mantener la velocidad es más importante, así que si un coche va más despacio y tenemos que adelantarlo, nuTonomy viola la regla de mantenerse en línea porque es menos relevante”, explica Parker.
El taxi sin conductor, desarrollado por el MIT, que se está probando en Singapur. NUTONOMY

El automóvil se detiene en las intersecciones, en los semáforos, en los pasos de cebra; esquiva peatones, bicicletas, vehículos parados. Maniobras habituales que se convierten en extraordinarias cuando el volante gira solo. Ese es el momento más impactante al montar en un vehículo sin conductor: observar cómo el volante se mueve rápido hacia la izquierda, seguro hacia la derecha sin manos que lo manejen. El entorno urbano es el más difícil para un coche autónomo, por la cantidad de imprevistos que pueden suceder, y es al que se ha querido lanzar nuTonomy, una filial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), con el primer taxi sin conductor. Un vehículo con el que quiere competir con Google o Tesla y que ya está circulando por las calles de Singapur, en el distrito económico llamado One North.

El sistema de nuTonomy se rige por una serie de reglas de importancia que el vehículo tiene asimiladas de forma jerárquica

El software desarrollado por nuTonomy es la principal diferencia con respecto a otros coches autónomos Uno de los creadores de la empresa, Doug Parker, explica que la mayoría de estos nuevos vehículos tienen sensores, cámaras, láseres y escaneres muy similares, por lo que el valor añadido se encuentra en la configuración de estas herramientas. Así, en el proceso de conducción que ha desarrollado esta start-up se utiliza una lógica distinta a la de los gigantes tecnológicos.

El sistema de nuTonomy se rige por una serie de reglas de importancia que el vehículo tiene asimiladas de forma jerárquica. Así, el coche sabe cuando tiene que romper una, para cumplir otra de mayor relevancia. Dos de las normal principales de nuTonomy son mantener la velocidad, en primer lugar, y, después, mantenerse en línea con respecto a otros coches. “Mantener la velocidad es más importante, así que si un coche va más despacio y tenemos que adelantarlo, nuTonomy viola la regla de mantenerse en línea porque es menos relevante”, explica Parker.

Este tipo de decisiones son grandes decisiones para los vehículos autónomos. El coche del MIT cuenta con cámaras y seis sensores con luz al frente y a los lados para tratar de entender qué es lo que está ocurriendo a su alrededor. Tras analizar estos datos, el sistema toma una decisión. “Es más seguro que un conductor humano, porque no se distrae y porque reacciona más rápido”, sostiene Parker. Este creador reconoce que deben hacerlo mucho más cómodo.

Para esquivar unos conos de obra o un peatón que cruza de repente, NuTonomy frena de forma muy brusca, en parte por sus reglas internas que le obligan a dejar mucho espacio entre el coche y los objetos que está evitando. Al mismo tiempo, muchas de sus maniobras no son cuidadosas ni se realizan de manera limpia.
Vehículos inteligentes para un país inteligente

El vehículo se está probando en el distrito económico de la ciudad, conocido como One North, un área muy concurrida tanto por peatones como por coches. Rodeado por inmensos edificios empresariales, el pequeño nuTonomy se desplaza seguro y despacio entre rascacielos. El Gobierno de Singapur no solo ha dado el visto bueno al proyecto, sino que agiliza y favorece la regulación para que puedan circular por la ciudad. Porque los vehículos sin conductor también forman parte de su proyecto de crear el primer país inteligente del mundo, un país en el que la movilidad tiene un papel esencial.

Este año se está desarrollando a pequeña escala en One North, pero el plan es que a finales de año puedan lanzar ya un servicio piloto a tiempo completo y que en diciembre de 2018 cuenten con una flota estable de taxis sin conductor. El propósito no es que sustituyan a los taxistas habituales, sino que den un servicio adicional, por ejemplo, durante la noche cuando no opera transporte público. Para lograrlo, la empresa ha cerrado varias ofertas de inversores. La última, el pasado mayo por 16 millones de dólares. Pero la colaboración con el Gobierno donde opera sigue siendo su gran ventaja con respecto a Google.

Singapur es un país de apenas 700 kilómetros cuadrados, con un Gobierno que lleva 50 años en manos del mismo partido político y que no tiene ninguna oposición política. Así, regular es más sencillo que en otro países con democracia. De esta forma, desarrollar el proyecto en Singapur está ayudando a que estos vehículos alcancen el nivel 4 de autonomía —el que supone que pueden navegar sin ninguna persona de control en el volante— antes que otras compañías. El ministro de Smart Nation, Vivian Balakrishnan, explica tajante el por qué de esta apuesta: “Porque no podemos esperar que sean perfectos, pero sí que sean más seguros que la conducción humana” .

Fuente de la noticia: http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/05/26/actualidad/1464257709_218841.html

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