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Carmena hará 33 carriles-bici en 2016

Carmena hará 33 carriles-bici en 2016

El Ayuntamiento de Madrid (Ahora Madrid) construirá antes de que finalice 2016 una red de carriles-bici que cruzarán la ciudad, y que cambiará el modelo de implantación de este modo de transporte en la capital. El servicio municipal de alquiler de bicicletas, que seguirá creciendo hacia el sur, y las ciclocalles implantadas por la exalcaldesa Ana Botella (Partido Popular) se complementarán así con carriles-bici separados de la calzada y de los vehículos para mayor seguridad.

Ahora Madrid prometió antes de las elecciones elaborar un nuevo plan director ciclista “adaptado a las condiciones actuales, que desarrolle una red de carriles-bici integrada y coherente, no sólo recreativa”. El primer presupuesto del Gobierno municipal de Manuela Carmena, aprobado la semana pasada, sólo contemplaba dos millones de inversión para remodelar el anillo verde ciclista, pero Ahora Madrid y el PSOE pactaron además destinar más de 40 millones de euros a 33 nuevas vías ciclistas (carriles-bici en calles o sendas ciclistas en parques) de los 266 millones del remanente de tesorería destinado a inversiones sostenibles. Las condiciones impuestas por el Gobierno obligan a terminar las obras en 2016, lo que apresura los plazos.

Botella inauguró en junio de 2014 el servicio de alquiler municipal (BiciMad) con 1.560 bicicletas y 123 estaciones repartidas sobre todo por el centro de la ciudad. Tras los fallos iniciales, la iniciativa fue ganando usuarios hasta superar ahora los 55.000, y ha crecido hacia el norte, siempre dentro de los límites de la M-30, hasta las 165 estaciones y 2.080 bicicletas (sobre el papel: en la calle son menos por los robos).

“Baratitos y consistentes”

Carmena ha prometido extender BiciMad hacia el sur a partir de verano de 2016 (antes lo impide el contrato) y asumir el servicio en caso de que quiebre, como amenaza la concesionaria, Bonopark. Además, plantea a medio plazo implantar un servicio complementario en la periferia.

En paralelo a BiciMad, el Ayuntamiento implantó 70 kilómetros de ciclocarriles, también en el centro, marcando con pintura en el suelo un carril de la calzada para limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora y obligar a los vehículos de motor a convivir con las bicicletas. Era una solución más rápida y barata que hacer carrilles-bici separados en la calzada (o en la acera); Botella sí optó por esa opción en el eje de la calle Mayor y de Alcalá (hasta O’Donnell), que costó 600.000 euros.

El otro gran carril-bici en el centro está en la calle de Serrano y discurre por la acera. Este sistema ha probado ser contraproducente, según un estudio municipal de 2011 que, a partir de la experiencia de la calle de los Hermanos García Noblejas, concluye que desplazar las bicicletas a la acera no reduce la intensidad de tráfico ni promociona ese medio de transporte, y provoca problemas de convivencia con los peatones.

El resultado de los ciclocarriles es más controvertido: Álvaro Fernández Heredia, nombrado en septiembre gerente de la Empresa Municipal de Transportes, aseguraba hace un año en el blog Transxte que son una solución “directa, consistente, baratita y conveniente” que calma el tráfico (a más ciclistas, más despacio se circula) pero presenta problemas de seguridad. La asociación Pedalibre denuncia la falta de continuidad y los errores de señalización, y, sobre todo, el incumplimiento del límite de velocidad. La web Cazavelocidadesmadrid.tumblr.com certificó ese hecho, aunque el Ayuntamiento se ha negado hasta ahora a informar sobre las sanciones en los ciclocarriles.

Una de las ventajas más mencionadas de los ciclocarriles es que habitúa a conductores y ciclistas a convivir, lo que permite a estos últimos moverse por toda la ciudad, fuera de una zona restringida de carriles-bici. Por el contrario, los carriles-bici separados en la calzada ofrecen mayor sensación de seguridad y permiten atraer a nuevos usuarios.

Pero también son más caros: el anillo verde ciclista, de 64 kilómetros, costó más de 35 millones de euros (casi medio millón por kilómetro). El plan director ciclista elaborado por el Ayuntamiento en 2008 planteaba un coste de 78.000 euros por kilómetro para un carril-bici separado por bolardos (10.000 euros si sólo se marcaba con pintura). Usaba como referencia los planes de Barcelona (70.000 euros por kilómetro) y Bilbao (entre 191.000 y 297.000 euros) y concluía que, una vez repercutidos todos los costes urbanísticos y fiscales, el precio medio en Madrid quedaría en 480.000 euros por kilómetro (pero con diferencias, según el itinerario, de entre 184.000 y 1.443.000 euros).

Fuente de la noticia: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/12/28/madrid/1451328349_515004.html

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