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El coche autónomo no tiene dueño

El coche autónomo no tiene dueño

Hace una semana saltó la noticia de que Apple se planteaba la compra o, al menos, la toma de una participación del Grupo McLaren, el propietario, entre otras cosas del equipo de Fórmula 1 del que forma parte Fernando Alonso. En primera instancia, McLaren negó la compra, pero todo parece indicar que las conversaciones continúan y que Apple podría terminar tomando un paquete de acciones de una de las divisiones del grupo británico McLaren Applied Technologies, implicada en desarrollar tecnologías avanzadas.

Anuncios como éste o el todavía más reciente acuerdo entre Microsoft y la alianza Renault-Nissan para desarrollar tecnologías que tienen que ver con la conectividad coche a coche, demuestran que las aguas se van calmando. Y las llamadas tecnológicas -Microsoft, Google, Apple, etcétera- van entrando en el papel que les corresponde en su relación con la automoción.

Hay que reconocer que Google logró un primer impacto publicitario cuando inesperadamente, en junio de 2011, tras haber presionado a las autoridades de Nevada, consiguió el permiso de dicho estado para poder hacer pruebas en carreteras abiertas al tráfico. Pero la realidad es que para aquel entonces, muchos fabricantes, en particular japoneses, tenían prototipos cuando menos tan avanzados como los coches que mostraba Google que eran Toyota Prius.

A raíz de esto, inicialmente, fabricantes de automóviles y tecnológicas, se miraron con cierta inquina pero al final, han comprendido que estaban destinados a entenderse.

Las segundas comprendieron que no tenían la capacidad de asumir la fabricación de vehículos, por muy sencillos que éstos fueran. Además, estaba por ver que pudieran ser aprobados por la autoridades que supervisan la seguridad vial. La única forma de poder solucionar el problema sería la compra de un fabricante. Por otro lado, el negocio del automóvil choca con el concepto del negocio que tienen sus ejecutivos. Es muy paquidérmico. Requiere de altas inversiones, tiene una baja capacidad de reacción y todavía más bajos márgenes.

Los fabricantes, por su parte se dieron cuenta que era caro y lento mantener el ritmo de las tecnológicas en materia de desarrollos de sistemas de conectividad, de electrónica, de todos aquellos componentes que iba a necesitar el coche autónomo, por lo que poco a poco se fueron acercando los unos a los otros.

Hace 15 días, Mark Fields, el presidente (CEO) de Ford, en su discurso a los analistas de Bolsa durante el Investor Day decía: “Una de nuestras grandes fortalezas respecto a las compañías tecnológicas como Google o Apple es nuestro conocimiento de la ingeniería de automoción, de cómo trabajar a gran escala, de la distribución de los productos, nuestra capacidad de atraer socios, incluso a esas mismas compañías tecnológicas”. Al respecto, Bill Ford Jr, el presidente del consejo de administración de la compañía que lleva el nombre de su familia, añadió que “las tecnológicas se han dado cuenta de que el automóvil contiene mucha más tecnología de la que ellos creían y que la integración del software en un coche es más compleja de lo esperado”.

Así las cosas, no es seguro que llegue a haber coches Google o Apple, aunque tampoco se puede descartar un acuerdo entre alguna de estas empresas y un fabricante ya establecido para que les fabrique un determinado modelo que venderían con su marca. Algo que no sería novedoso pues hace casi una veintena de años, el fabricante de relojes Swatch lo intentó con Mercedes. La empresa que crearon saltó por los aires -en Swatch no fueron nunca conscientes de lo caro que puede ser el desarrollo de un automóvil- antes de que el modelo viera la luz que Mercedes decidió mantener y comercializar con la marca Smart.

Lo que sí es seguro es que desde ya, los modelos que se vayan incorporando al mercado tendrán un importante contenido de componentes firmados por Google, Microsoft, Apple y otras más que se van incorporando a la oferta. Adelantándose a la demanda, los fabricantes de automóviles están dotando a sus productos de altos niveles de conectividad para que los usuarios estén permanentemente en contacto y porque el desarrollo de una buena comunicación coche a coche (C2C) es imprescindible para que se haga realidad el coche autónomo.

El sector del automóvil está teniendo otro efecto sobre las tecnológicas, ya que está impulsando la entrada de nuevos competidores que con su respaldo pueden hacer frente a los gigantes de este sector. Por ejemplo, Ford ha comprado Saips AIPS, una empresa tecnológica que opera desde Tel Aviv, en vecindad con MobilEye, muy avanzada en la tecnología del coche autónomo, aunque su asociación con Tesla haya sido un fiasco. Ahora está asociada a BMW.

En Europa, Audi, BMW y Daimler que adquirieron Here, el sistema cartográfico que había desarrollado Nokia, han ampliado el acuerdo a otras empresas tecnológicas como Ericsson, Huawei, Intel y Qualcomm Incorporated además de la propia Nokia. El grupo de empresas, al que denominan Asociación Automovilística 5G, pretende cubrir las necesidades de movilidad conectada, la seguridad vial y la conducción automatizada. Los miembros de la Asociación Automovilística 5G invitaron a otras empresas a unirse y colaborar con el grupo.

El sector del automóvil ha dado lugar a la aparición de innumerables start up dedicadas a servicios de movilidad que están dando lugar a trabajos de I+D en este terreno. El ejemplo más obvio es Uber, participada por Toyota y colaboradora de muchas más marcas, que está creando un centro de desarrollo en Detroit para ofrecer servicios de cartografía y rivalizar con la europea Here y con la empresa mixta, sin nombre por ahora, entre Toyota y Nissan, en Japón.

Alta promiscuidad

No hay mucha fidelidad en las relaciones entre las tecnológicas y el automóvil y los fabricantes quieren lo más adelantado, sea de quien sea.

Por ejemplo, Ford, Uber y Google han pactado desarrollar sistemas que permitan una conducción más segura por medio de conectividad y cartografía. Al mismo tiempo, Ford trabaja con Microsoft, que ha creado una asociación similar con Toyota, Qoros, Volvo y Nissan. Toyota, por otra parte, es accionista de Uber, pero está también involucrada con Nissan en desarrollar cartografía digital en Japón. La misma Volvo acaba de firmar otro acuerdo con Google, que está trabajando también con FCA (Fiat-Chrysler). Volkswagen, BMW, Daimler están alineados con Microsoft que participa en el nuevo Grupo 5G, pero eso no les impide tener relación con Google para utilizar en algunos modelos su Car Play Interface.

Fuente de la noticia: http://www.elmundo.es/economia/2016/10/04/57ed4df422601dc5518b4613.html

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