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El plan de infraestructura de Donald Trump que espanta a los republicanos pero podría seducir a los demócratas

El plan de infraestructura de Donald Trump que espanta a los republicanos pero podría seducir a los demócratas

Uno de los proyectos de ley que el presidente electo planea proponer en sus primeros 100 días en la Casa Blanca tiene que ver con una inversión en infraestructura de $1 billón. Paradójicamente su propio partido sería la mayor piedra en el zapato para llevarlo a cabo.

De las pocas cosas que Donald Trump dijo como candidato y que se pueden respaldar con datos es que la infraestructura del país está en franco deterioro. Este era uno de los contados temas en que coincidía con su propia rival Hillary Clinton quien resaltó con fervor en cada discurso la necesidad de invertir en la infraestructura del país. Hoy también los demócratas en el Congreso son los que podrían apoyar el plan de Trump en esta área, pues la recién reelecta líder de la minoría de la Cámara, Nancy Pelosi, ha indicado que un “proyecto de infraestructura robusta” podría ser un área de acuerdo bipartidista.

Si bien esto podría perfilar al 2017 como el año de la inversión en infraestructura, el fondo todavía es materia de discusión. En principio los grandes opositores del ambicioso plan de Trump son los republicanos que durante toda la administración del presidente Barack Obama bloquearon una y otra vez sus planes para aumentar el gasto en infraestructura para carreteras, ferrocarriles y puertos. El último esfuerzo del mandatario saliente fue una propuesta para el año fiscal 2016, que buscaba la aprobación de un presupuesto de $478 millones para un plan de obras públicas de seis años. No fue aprobada.

Preocupados por el déficit federal, los republicanos siempre se han opuesto a cualquier ley de inversión que consideran que lo dispararía. “No es prioritario”, dijo Mitchell Mcconnell, líder mayoritario en el Senado, tras conocer el plan de infraestructura que Trump ha prometido impulsará dentro de sus primeros 100 días en la Casa Blanca.

La propuesta del presidente electo, una Ley de Energía e Infraestructura que busca “aprovechar las alianzas público-privadas y las inversiones privadas a través de incentivos fiscales, para impulsar $1 billón en inversiones en infraestructura durante 10 años”, es mirada con recelo también por expertos.

De acuerdo a Kevin DeGood, director de Política de Infraestructura en el Center for American Progress. la única forma de que los demócratas se conviertan en aliados en esta ley “es que la inversiones se hagan donde las comunidades realmente necesitan las mejoras en infraestructura, no dando créditos a grandes proyectos que solo beneficiarán a grandes inversionistas”, dijo a Univision.

Según explican en este documento los asesores de Trump Wilbur Ross, nominado para la secretaría de Comercio y Peter Navarro, el único académico en su lista de gurús económicos, “la inyección de dinero en efectivo sería estimulada por $167 mil millones en créditos tributarios para las empresas de construcción, que serían luego pagados a través de impuestos a las ganancias de los contratistas y a los salarios de los trabajadores”. Es decir que esos estímulos, incentivarían a los inversionistas del sector privado a gastar en grande.

“Nadie puede construir mejor de lo que puedo”, dijo repetidamente Trump en sus discursos de campaña alegando que la reparación de caminos y puentes no es “tan diferente” de la construcción de edificios.

“Los demócratas quieren ver un proyecto de ley de gasto real, porque si bien coinciden con que hay infraestructura vieja que hay que reparar, lo que proponen estos asesores (de Trump) solo producirá dinero para inversionistas ricos y atendería escasamente el 1% de las necesidades del sector”, agregó DeGood. “No es una propuesta impositiva seria y no es muy claro el paquete de infraestructura que proponen.”

Autor del informe: Un plan para invertir en la infraestructura de América“, DeGood sugiere que un proyecto de ley comprensivo incluiría “aumentar los gastos federales anuales en los sectores de infraestructura por un total de $ 500 mil millones en 10 años, a través de una combinación del aumento de tarifas de usuarios y cambios en el código de impuestos para aumentar los ingresos del fondo general”.

Las cifras sobre el deterioro

Las necesidades del sector no las desconoce nadie. Según la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE) hay una brecha de inversión de $1,6 mil millones, por lo que un proyecto de ley en este sentido es de suma urgencia. Los datos de ASCE muestran por ejemplo que el 32% de las carreteras principales de Estados Unidos están en condiciones mediocres o pobres, lo que cuesta a los automovilistas que viajan en pavimentos deficientes $ 67 mil millones al año.

Las cifras de la Administración Federal de Seguridad en las Carreteras (FHWA en inglés) tampoco son muy alentadoras: c asi el 10 por ciento de los puentes del país, alrededor de 60.000 en total, están clasificados como “deficientes”.

Si la reciente elección de Trump para la cartera de transporte, Elaine Chao, es confirmada por el Senado, será ella quien tendrá buena parte de la responsabilidad de llevar a cabo el ambicioso plan para empujar el sector. Chao, quien se desempeñó como secretaria de trabajo en la administración del presidente George W. Bush de 2001 a 2009, enfrenta la paradoja de ser la esposa del senador McConnell, quien como se dijo, encabeza la oposición de su partido a proyectos de ley de grandes inversiones.

Los republicanos de hecho aplazaron para marzo una discusión que comenzaron este miércoles en la Cámara de Representantes para restaurar la designación de fondos discrecionales para proyectos específicos en ciertos distritos. Conocida como la legislación Pork-barrel, y prohibida en 2010, esta enmienda permitiría que el Congreso destinen dólares federales a proyectos de infraestructura regionales, que luego pueden convertirse en votos para legisladores de esos distritos.

Esto podría ser una gabela para que los republicanos aprueben el plan de Trump pero el portavoz Paul Ryan solicitó a sus colegas demorar una votación sobre el asunto hasta el primer trimeste de 2017 argumentando que el Partido Republicano no debería restaurar “la práctica a puertas cerradas” después de una elección en la que se prometió “drenar el pantano”, según contó Roll Call.

Así las cosas, el ambicioso plan de Trump puede seguir enfrenándose al incesante bloqueo legislativo, del que tanto sufrió el presidente Obama.

Fuente de la noticia: http://www.univision.com/noticias/politica/el-plan-de-infraestructura-de-donald-trump-que-espanta-a-los-republicanos-pero-podria-seducir-a-los-democratas

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