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La nueva normativa de uso de drones abre un filón de servicios en las ciudades

La nueva normativa de uso de drones abre un filón de servicios en las ciudades

Pocos días después de que el Boletín Oficial del Estado (BOE) publique la entrada en vigor de la nueva normativa que regula el uso de drones en España e introduce su empleo en las ciudades, la Dirección General de Tráfico (DGT) anuncia también una funcionalidad pionera para esos dispositivos. Ahora los aparatos velarán desde el aire por el flujo de la circulación en las carreteras españolas.

Ese «ahora» fue matizado pocos minutos después del anuncio por el responsable de la DGT, Gregorio Serrano, para aclarar que «durante 2018 los funcionarios de Tráfico se formarán en el empleo de drones» y su puesta en marcha será una realidad ya el próximo año 2019. Los drones se usarán tanto para el control de la movilidad como de acciones que influyen en la siniestralidad, como las distracciones al volante con el teléfono móvil, responsables del 32% de los accidentes del año pasado. Lo curioso es que esa operatividad será compatible con los helicópteros Pegasus y más radares móviles acoplados a los equipos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, destinados ambos a sancionar las infracciones de tráfico y velar por el cumplimiento de las normas en carretera. Según Serrano, hace falta más control, porque muchas muertes todavía se vinculan con pisar demasiado el acelerador.

El responsable de Tráfico, que compareció este miércoles en rueda de prensa para dar cuenta del balance de la siniestralidad vial durante 2017 (cuando hubo 1.200 muertos en vías interurbanas, más de un 3% por encima que el año anterior), señaló que la finalidad del uso de drones no es la de recaudar, sino la de garantizar la seguridad vial, aunque desde algunas asociaciones ya se haya cuestionado la medida. «Se trata de una medida colorista. Los radares y los drones jamás lograrán reducir la siniestralidad vial», alega Pedro Javaloyes, portavoz de la asociación en defensa de los conductores Dvuelta. Serrano rebatió ayer esta afirmación al asegurar que España «es el país con menor número de radares fijos por millón de habitantes de Europa» y que el manejo de los drones va a incrementar el cuidado por parte de los conductores al volante. La regulación de los drones se hará mediante Real Decreto, que ya está preparado, comentó a la prensa Serrano.

El control aéreo del tráfico es uno más de los nuevos escenarios operacionales previstos y ya legales para los drones en nuestro país, acorde con la nueva normativa vigente desde el 30 de diciembre. Con este reglamento, los aparatos podrán volar en espacio aéreo controlado, realizarán vuelos nocturnos, sobre reuniones de personas al aire libre o impulsarán nuevas actividades urbanas, siempre que cumplan los requisitos de seguridad exigidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Requisitos exigidos

Dichas especificaciones redundan en medidas relativas al uso recreativo de los drones. La ley recoge una serie de limitaciones, como que los vuelos se realicen, por lo general, fuera de los entornos urbanos, de día, alejados a más de ocho kilómetros de los aeropuertos, siempre a la vista, a un máximo de 120 metros del suelo, en condiciones meteorológicas adecuadas, en espacio aéreo controlado y sin poner en peligro a personas y bienes en tierra.

«El campo de aplicación de este tipo de aparatos es extensísimo», afirman a ABC desde la Agencia Estatal, organismo encargado de otorgar los permisos para este tipo de operaciones. Junto a los servicios ya conocidos prestados en la agricultura, topografía o vigilancia, explican desde AESA, «cada día surgen nuevas aplicaciones, como el uso de drones para el control fiscal, por ejemplo, de propiedades declaradas como zonas no urbanizadas, o en la lucha contra los grafiteros, como ya se hace en Alemania». En el municipio valenciano de Algemesí, por ejemplo, ya se usan drones para vigilar los hurtos de campo de naranjas.

También se podrán emplear en otros ámbitos como la limpieza de rascacielos, la inspección de fisuras o daños arquitectónicos de monumentos emblemáticos, así como el control de plagas de mosquitos, vigilancia de la actividad volcánica, las crecidas fluviales, localizar bancos de pesca, investigar la vida salvaje o la filmación de películas, entre otras muchas. «Cuantas más utilidades, cuanto más desarrollo tecnológico y normativo, más crecimiento se requerirá a los profesionales del sector, no sólo a los pilotos», señalan desde AESA.

Casi 3.000 empresas

Desde 2014, cuando tuvo lugar la aprobación del primer marco regulador temporal para actividades con drones, se han habilitado en nuestro país casi 3.000 empresas operadoras, además de 3.693 pilotos y 4.283 dispositivos. «La anterior legislación no abarcaba toda la casuística de potenciales actividades que el sector ha venido planteando durante estos meses», afirman desde AESA, que espera un «importante impulso» en este ámbito con la ampliación de esta regulación, plasmada en un Real Decreto.

De momento, según datos de la agrupación de seguridad aérea, la actividad más demandada entre los permisos solicitados es la de «fotografía, filmaciones y levantamientos aéreos», con más de 1.600 dispositivos controlados que se dedican a esta tarea. Siguen la vigilancia aérea (525 drones), las operaciones de emergencia y salvamento (425), actividades de investigación y desarrollo (359) y la publicidad aérea (274), aunque se reciben solicitudes para una decena de operaciones más.

Siniestralidad de los drones

Sin embargo, los datos sobre la siniestralidad de los drones no son alentadores: la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha registrado en los últimos cinco años 606 incidentes, 37 de ellos clasificados como «accidentes». Por su parte, el Gobierno de Portugal, uno de los países con una legislación más permisiva para el sector, tuvo que rebajar a 120 metros de altura como máximo el vuelo de estos dispositivos y prohibirlo en las áreas de aproximación y despegue de un aeropuerto, a semejanza de Reino Unido, donde se multiplicaron los sucesos con drones implicados.

«Es importante que se haga un análisis profundo sobre las serias consecuencias de un impacto con un dron, ya que llevan unas baterías eléctricas que contienen litio, que es el elemento sólido más ligero», advirtieron desde el sindicato de pilotos Balpa (Asociación de Pilotos Aéreos Británicos), que exigía una regulación de estos dispositivos para evitar futuros incidentes.

En Estados Unidos, solo en el primer semestre de 2016 se notificaron 582 incidentes parecidos, tras la puesta en marcha de la normativa que obligaba a los propietarios de drones a registrarse en una base de datos pública. En junio de ese año, establecía nuevas condiciones de la ley, como límite de volocidad (a 160 kilómetros por hora), o informar de su actividad al control de tráfico aéreo si planeaban volar sobre áreas con mucha población o con tráfico aéreo pesado.

«De la seguridad depende el futuro del sector. Todas las posibilidades que tiene el desarrollo de los drones se acabarían si no fuera así. Hay que garantizar la seguridad del resto de las aeronaves con las que comparten el espacio aéreo, hay que asegurar que nada ni nadie corren peligro y, por supuesto, que estas aeronaves pilotadas por control remoto no son utilizadas de forma ilícita», señala al respecto de la polémica AESA. «Sin seguridad no hay sector», dice el organismo estatal.

El futuro como repartidores aéreos

Algunas grandes compañías de comercio y logística, con el gigante Amazon a la cabeza, aseguran que el futuro del reparto de mercancías está en los drones. «Algún día, los vehículos Prime Air -el proyecto de Amazon basado en la entrega de paquetes por aeronaves no tripuladas- serán tan normales como hoy lo son los camiones de reparto de correo que recorren las carreteras», alegan desde la empresa. De hecho, ya se realizan entregas de medicamentos y sangre por parte de los hospitales por encima de los atascos, aunque solo en casos excepcionales y en situaciones de emergencia.

¿Será ése el futuro? Sobre si se podrán ver drones transportando mercancías, como una suerte de «repartidores aéreos», desde AESA son rotundos: «El uso de drones como medio de transporte, ya sea de pasajeros o mercancías, no está contemplado, una vez que no se han dado a nivel internacional condiciones objetivas de seguridad para realizar ese tipo de operaciones».

Con todo, la norma española abre las posibilidades de un sector controvertido y será un «campo de pruebas» para la legislación comunitaria europea, la U-Space, que llegará en el año 2019 y de la que ya existe un primer borrador, que aún debe ser pulido por la Comisión Europea. En España se está trabajando muy bien a nivel regulatorio, dijo a Efe el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, Israel Quintanilla, con una integración paulatina de los drones en la vida cotidiana.

Fuente de la noticia: http://www.abc.es/tecnologia/electronica/abci-legislacion-drones-201801032138_noticia.html

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