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Llega (por fin) la patente única europea, y para España puede ser el caos

Llega (por fin) la patente única europea, y para España puede ser el caos

“Soy consciente de que les digo algo parecido todos los años. Cuando estuvimos aquí en marzo de 2016, les dije que ese sería el año de la patente única europea, y creo sinceramente que lo habría sido de no ser por el referéndum del Brexit en Reino Unido. A día de hoy, siento la confianza suficiente como para decirles que 2017, esta vez sí, será el año de la patente única europea”.

Benoît Batistelli, presidente de la Oficina Europea de Patentes (EPO), sabe que los periodistas que le escuchan lo hacen con cierto escepticismo y por eso insiste varias veces en su mensaje. Quizás esta vez sea el momento por fin de creérselo. De los 13 países que deben ratificar el acuerdo en torno a la PUE para que esta entre en vigor, ya lo han hecho 12. Quizás esta vez, efectivamente, este nuevo sistema de registro de la propiedad intelectual e industrial se ponga en marcha antes de fin de año.

Y eso no serían precisamente buenas noticias para España. El nuestro es el principal país que se opone al nuevo sistema de patentes europeo. Comenzó secundando una protesta de Italia a cuenta de los idiomas en los que funcionará este nuevo registro, pero los italianos terminaron aceptando las nuevas normas. España no, y se ha quedado sola.

Patente europea, patente unitaria

Empecemos por el principio. Actualmente, la EPO concede la patente europea, que sirve para registrar una idea en todos los países que tienen un acuerdo con esta oficina, pero para que entre en vigor, depende de las administraciones locales de cada país, que deben validarla. El proceso es un mero trámite en el que hay que presentar un certificado y pagar unas tasas. En España, además, hay que presentar una traducción.

Desde 2011, la EPO trata de implementar la patente unitaria: se solicita en una sola oficina, allí se examina y concede, y automáticamente entra en vigor en todos los estados que formen parte del acuerdo. Además, creará un tribunal único de patentes para resolver los litigios relacionados con sus concesiones.

Por un lado, esto simplificará y facilitará el procedimiento de registrar una patente, lo cual será bueno tanto para fomentar la innovación en nuestro continente como para atraer a otros países y empresas extranjeras. Por otro, supondría en la práctica la desaparición de las oficinas de patentes locales.

“La futura patente unitaria reducirá los costes financieros y administrativos para los negocios innovadores, porque convertirá a la EPO en el único interlocutor, tanto antes como después de ser concedida la patente”, explica Jana Kotalik, portavoz de la EPO, que añade que sus ventajas serán especialmente notables para las pymes, empresas que generalmente tienen menos recursos que dedicar al registro y defensa de patentes.

Para que el sistema de patente unitaria se ponga en marcha, tiene que ratificar el tratado de adhesión a este acuerdo el Parlamento de cada país que lo apruebe, y en total se necesitan 13 para que salga adelante. De momento, ya lo han hecho 12: Austria, Bélgica, Bulgaria, Finlandia, Francia, Italia, Luxemburgo, Malta, Holanda, Portugal y Suecia. Reino Unido reafirmó su intención de ratificarla durante el primer trimestre de 2017. Si cumple, ya serán 13, y la EPO promete tener el nuevo sistema en marcha para el 1 de diciembre de este año.

España se opone al tratado

¿Y España? España en este asunto está en una posición complicada. Junto con Italia, comenzó presionando para modificar la elección de los idiomas. Según el sistema de la patente unitaria, estas podrán registrarse en inglés, francés o alemán, tres de los idiomas oficiales de la UE. Claro que no son los únicos: en total hay 24 idiomas oficiales. ¿Por qué entonces utilizar solo tres de ellos? O solo inglés, o que se incluyan también el italiano y el español, pedían ambos países.

“El sistema europeo de patentes es trilingüe. Para conseguir el efecto de reducción de costes que buscábamos, era importante implementar ese principio. Fue una decisión política de los países miembros”, explica Kotalik.

La reivindicación se enquistó e Italia terminó cediendo. España no ha dado su brazo a torcer de momento, y sigue fuera del acuerdo.

“Soy consciente de que les digo algo parecido todos los años. Cuando estuvimos aquí en marzo de 2016, les dije que ese sería el año de la patente única europea, y creo sinceramente que lo habría sido de no ser por el referéndum del Brexit en Reino Unido. A día de hoy, siento la confianza suficiente como para decirles que 2017, esta vez sí, será el año de la patente única europea”.

Rocío Pérez. Bruselas

Benoît Batistelli, presidente de la Oficina Europea de Patentes (EPO), sabe que los periodistas que le escuchan lo hacen con cierto escepticismo y por eso insiste varias veces en su mensaje. Quizás esta vez sea el momento por fin de creérselo. De los 13 países que deben ratificar el acuerdo en torno a la PUE para que esta entre en vigor, ya lo han hecho 12. Quizás esta vez, efectivamente, este nuevo sistema de registro de la propiedad intelectual e industrial se ponga en marcha antes de fin de año.

Y eso no serían precisamente buenas noticias para España. El nuestro es el principal país que se opone al nuevo sistema de patentes europeo. Comenzó secundando una protesta de Italia a cuenta de los idiomas en los que funcionará este nuevo registro, pero los italianos terminaron aceptando las nuevas normas. España no, y se ha quedado sola.

Patente europea, patente unitaria

Empecemos por el principio. Actualmente, la EPO concede la patente europea, que sirve para registrar una idea en todos los países que tienen un acuerdo con esta oficina, pero para que entre en vigor, depende de las administraciones locales de cada país, que deben validarla. El proceso es un mero trámite en el que hay que presentar un certificado y pagar unas tasas. En España, además, hay que presentar una traducción.

Desde 2011, la EPO trata de implementar la patente unitaria: se solicita en una sola oficina, allí se examina y concede, y automáticamente entra en vigor en todos los estados que formen parte del acuerdo. Además, creará un tribunal único de patentes para resolver los litigios relacionados con sus concesiones.

Por un lado, esto simplificará y facilitará el procedimiento de registrar una patente, lo cual será bueno tanto para fomentar la innovación en nuestro continente como para atraer a otros países y empresas extranjeras. Por otro, supondría en la práctica la desaparición de las oficinas de patentes locales.

Si [Reino Unido] cumple, ya serán 13, y la EPO promete tener el nuevo sistema en marcha para el 1 de diciembre de este año

“La futura patente unitaria reducirá los costes financieros y administrativos para los negocios innovadores, porque convertirá a la EPO en el único interlocutor, tanto antes como después de ser concedida la patente”, explica Jana Kotalik, portavoz de la EPO, que añade que sus ventajas serán especialmente notables para las pymes, empresas que generalmente tienen menos recursos que dedicar al registro y defensa de patentes.

Para que el sistema de patente unitaria se ponga en marcha, tiene que ratificar el tratado de adhesión a este acuerdo el Parlamento de cada país que lo apruebe, y en total se necesitan 13 para que salga adelante. De momento, ya lo han hecho 12: Austria, Bélgica, Bulgaria, Finlandia, Francia, Italia, Luxemburgo, Malta, Holanda, Portugal y Suecia. Reino Unido reafirmó su intención de ratificarla durante el primer trimestre de 2017. Si cumple, ya serán 13, y la EPO promete tener el nuevo sistema en marcha para el 1 de diciembre de este año.

España se opone al tratado

¿Y España? España en este asunto está en una posición complicada. Junto con Italia, comenzó presionando para modificar la elección de los idiomas. Según el sistema de la patente unitaria, estas podrán registrarse en inglés, francés o alemán, tres de los idiomas oficiales de la UE. Claro que no son los únicos: en total hay 24 idiomas oficiales. ¿Por qué entonces utilizar solo tres de ellos? O solo inglés, o que se incluyan también el italiano y el español, pedían ambos países.

“El sistema europeo de patentes es trilingüe. Para conseguir el efecto de reducción de costes que buscábamos, era importante implementar ese principio. Fue una decisión política de los países miembros”, explica Kotalik.

La reivindicación se enquistó e Italia terminó cediendo. España no ha dado su brazo a torcer de momento, y sigue fuera del acuerdo.

¿Qué pasa si España no firma?

Nuestro país podría terminar cediendo más adelante y firmando el acuerdo, algo que el texto contempla y que supondría una ligera humillación para España, pero no tendría más consecuencias. La cosa se complica un poco más si no lo hace, sobre todo para las empresas e instituciones que se dedican a innovar en España.

De llegar esta situación, una empresa con sede en España podría enfrentarse a una triple elección: a) solicitar una patente unitaria, que permitiría a un tercero aprovechar en España la tecnología protegida pero no exportarla; b) solicitar una patente española, que impediría a un tercero aprovechar la tecnología protegida en España, pero le daría manos libres para hacerlo en el extranjero, y c) solicitar ambas, lo que le daría protección general pero duplicaría los costes de solicitud y defensa en caso de conflicto.

De hecho, esta era una de las conclusiones que extraía un estudio realizado por economistas de la Universidad Carlos III de Madrid sobre las ventajas y desventajas de esta nueva patente unitaria: “No es útil que conviva un sistema único de patentes con otros sistemas nacionales y europeos, porque eso aumenta mucho el coste de patentar”, explicaba Álvaro Escribano, uno de sus autores, que apostaba por utilizar un solo idioma como modo de conseguir ese abaratamiento y simplificación.

Fuente de la noticia: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2017-03-08/patente-unitaria-europea-epo-espana_1343630/

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