In Noticias

2018 debe de marcar un punto de inflexión en el tráfico de la ciudad. Así se lo ha marcado el Ayuntamiento después de comprobar cómo han fallado los anteriores planes de movilidad y circulación que han llevado a Madrid a liderar la lista de ciudades españolas con más atascos . Un caos circulatorio que roba cada año 42 horas a cada conductor. Cada madrileño que acostumbra a usar su vehículo a diario perdió en 2017 dos días acelerando y frenando en embotellamientos de camino al trabajo, por la mañana, y de vuelta a casa, por la tarde.

Atascos que cada vez comienzan duran más ya que miles de conductores han decidido adelantar a la vez sus desplazamientos provocando que las horas críticas se hayan adelantado. Es por eso que el Cuerpo de Agentes de Movilidad de la ciudad de Madrid cuenta desde la pasada semana con una nueva unidad que adelanta su turno hasta las 6.30 horas con el fin de dar cobertura a los puestos de tráfico críticos en el interior de la M-30 y, así, intentar evitar atascos y aglomeraciones cuyas incidencias “ocasionan un efecto negativo multiplicador de la congestión del tráfico”.

Para conseguir ese adelanto, el Consistorio ha llevado a cabo un proceso de selección del personal que, en el marco de la comisión de seguimiento (COMISE) del acuerdo vigente con varias organizaciones sindicales sobre condiciones de trabajo, ha tenido en cuenta las necesidades de conciliación de sus integrantes, y ha supuesto la adecuación de locales y la adquisición de nuevo material móvil como motos MP3 de 500cc y de tres ruedas más seguras, estables y con mayor potencia.

Incremento del número de agentes

En la actualidad hay 655 agentes de movilidad que están apoyados por otros 55 integrantes de la Subdirección General en la que se encuadra, y en breve se incorporarán 12 nuevos agentes y se pondrá en marcha un proceso de promoción interna para integrar, a lo largo de 2018, a 8 nuevos supervisores, o categoría intermedia de mando en el Cuerpo.

Durante el año 2017, el Cuerpo de Agentes de Movilidad acudió a más de 26.000 demandas ciudadanas relacionadas con el tráfico -más de un 8% más que en 2016- a demanda de ciudadanos afectados, que valoraron su actuación en estas intervenciones con una nota media de 8,3.

Este nuevo turno, se añade a otras medidas enmarcadas en un plan de adaptación y modernización del Cuerpo de Agentes de la Movilidad. Entre estos cambios se encuentra la modificación de horarios los viernes para poder cubrir mejor el servicio requerido por la ‘operación salida’ o la implantación de un complemento de productividad para sus integrantes basado en la técnica de ‘dirección por objetivos’ y en consonancia con su carta de servicios.

Pero el Ayuntamiento prepara más actuaciones. Madrid necesita un plan integral y no un paquete de medidas de aplicación puntual. Esa lección ya se aprendió en 2016 cuando, para sumarse al Día Internacional sin Coches, se realizaron cortes simbólicos en varios puntos de la sociedad que, unidos a los incidentes de tráfico registrados, provocaron que los atascos crecieran un 89%. La imagen de la Semana de la Movilidad fue desastrosa.

Lluvia + lunes = Combinación letal

La mayoría de los lunes de otoño e invierno en Madrid han tenido un compañero habitual, el atasco a primera hora de la mañana en las principales vías de acceso a la capital, una situación que se agrava con la presencia de la lluvia y tiene muchas posibles causas pero una solución, si la hubiere, bastante difusa y nada concreta. “Fórmulas mágicas no hay”, así de claro lo tiene María Eugenia López Lambas, profesora de Transportes de la Escuela Superior de Ingenieros Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid, a quien toma el testigo otro especialista a la hora de buscar las causas de que los accesos a Madrid se hayan colapsado dos lunes seguidos.

”Cuando hay lluvia los conductores frenan más, igual que si hay accidentes o falta de visibilidad, eso forma colas”, determina Lambas, quien califica que la causa fundamental de los atascos -por evidente que parezca- “es que hay muchos coches”.

“Hay un problema de educación ciudadana, cuando llueve cogemos el coche y no escarmentamos”, sostiene en una entrevista reciente a EFE Juan Santamera, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, quien también señala que el tráfico de vehículos “ha aumentado”. El exceso de tráfico “es un problema en todas las grandes ciudades”, apunta, y respalda a su colega al suscribir que “no tiene una solución radical, sino muchas soluciones parciales”.

Santamera también aboga por la potenciación de las infraestructuras viales mediante la implantación de un mayor número de carriles VAO que permitan el acceso a Madrid de todos aquellos que viven fuera de la capital en autobuses o vehículos con gran ocupación de una forma más fluida y sin retenciones.

“Es necesario actuar con política preventiva”, exige Antonio Lucas, portavoz del Real Club del Automóvil de España (RACE), quien sugiere que una posible solución pasa, en primer lugar, porque todas las partes involucradas se sentaran en una mesa a buscar, precisamente, soluciones.

Sentado, pero detrás del volante y en el asiento de su taxi, Jesús Fernández, vicepresidente de Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM), subraya que la principal causa, como anteriormente se ha diagnosticado, es que “hay muchos coches”, aunque eso no es algo nuevo.

Fernández lleva 20 años a los mandos del taxi y tiene clarísimo que la gente “usa el coche porque no quiere ir con nadie más”, algo que comprueba cada vez que se queda atrapado en un atasco al ver cómo, en los coches a que su alrededor forman parte y sufren la trampa, solo viaja una persona.

El cierre de Gran Vía puede ser clave

Los atascos no son exclusiva de las carreteras de circunvalación ni de los accesos de entrada y salida Madrid. El centro de la ciudad también los sufre y, para este caso, el Ayuntamiento tiene clara la solución: sacar los coches del centro. De hecho, una de las apuestas estrella del Ayuntamiento para este año es el cierre de Gran Vía a los no residentes. Una medida controvertida con la que Carmena pretende aliviar el tráfico de la zona de Moncloa y el de la Castellana, ya que la Gran Vía, a pesar de su valor turístico, se ha convertido en uno de los ejes este-oeste más utilizados por los conductores.

El concejal del distrito centro y delegado de Economía y Hacienda, Jorge García Castaño, ha calificado recientemente el operativo navideño como “exitoso” al haber arrojado datos muy positivos. La intensidad del tráfico en la Gran Vía de Madrid se redujo un 40% durante los días en que esa arteria estuvo cerrada a los no residentes mientras que la reducción del paso de vehículos en los días en que sí se podía transitar libremente cayó en torno a un 15%.

Ese descenso ha conllevado, además, a que no se registraran cortes de tráfico en la M-30 por saturación en el centro como sí ha ocurrido en otras Navidades.

Escalonamiento de los horarios de oficina

El Ayuntamiento de Madrid también está ultimando un proyecto piloto en el entorno de la M 40 para “escalonar las entradas y salidas de las zonas de oficinas” y “no colapsar” el transporte público y los accesos por carretera, con la vista puesta en la Ciudad de Telefónica, en edificio La Vela del BBVA y lo que puede ser la futura Ciudad del Banco Popular.

El delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, señala como preocupantes las concentraciones que provocan la Ciudad de Telefónica, la del BBVA y la que puede sumarse del Banco Popular “por su incidencia en la A-2 y en la M-40”. Esta medida de apuesta por entradas y salidas escalonadas serviría “para mejorar el tráfico, reducir los atascos y la contaminación en Madrid”. Si funcionase esta experiencia piloto “habría que pensar en extenderla” por la ciudad, ha apuntado José Manuel Calvo.

El Distrito telefónica ha sido un proyecto moldeable. “La primera idea es que fuera un rascacielos, pero al final se optó por un diseño horizontal que favoreciese el tránsito de personas”, reconocieron fuentes de la compañía en su origen. El origen de la obra era la de agrupar a todos sus trabajadores de Madrid, que hasta entonces se repartían por 30 edificios, y ganar así en flexibilidad, comunicación y eficiencia. De esta forma, 12.000 empleados de la compañía (casi la mitad de los 26.000 con los que cuenta en España) comparten en la actualidad un mismo espacio, una parcela de cerca de 200.000 metros cuadrados situada al norte de Madrid, en el límite entre la capital y Alcobendas, y muy bien comunicada, ya que está junto a la A-1, la M-40 y muy cerca del aeropuerto de Barajas.

El problema radica en que esos accesos no están preparados para semejante volumen de trayectos diarios. Y en muchas vías faltan vías de escape que puedan derivar el tráfico en caso de accidentes o retenciones.

En 2016 la DGT reportó 129 puntos de concentración de accidentes en las carreteras madrileñas: La M-40 una de las vías con mayor afluencia de vehículos de Madrid, es también la que mayor cantidad de puntos negros, dispone de un total de 17. Otra de las carreteras con mayores puntos negros es la A-2, con un total de 12. Por detrás se sitúa la A-6, cuenta con 11 puntos peligrosos, y cierra la lista la A-42, con 10.

Incentivos para dejar el coche en casa

Algo similar ocurre con el edificio más emblemático del BBVA rebautizado por sus empleados como ‘La Vela’. Se trata de una torre con forma elíptica de 93 metros de altura y 19 plantas, proyectada por los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron. La torre capitanea un complejo de 114.000 metros cuadrados de oficinas y servicios en donde trabajan 6.000 empleados y que incluye otras siete edificaciones de tres alturas.

Para paliar las medidas restrictivas, el Consistorio estudia una bolsa de incentivos con el fin de motivar a los madrileños a dejar el coche en el garaje. Así está previsto que, para 2020 la red municipal de alquiler de bicicletas, Bicimad, duplique su número actual de bicis hasta llegar a las 4.000 de forma que el ámbito de acción rebase el actual límite marcado por la M-30.

Por otro lado, el Ayuntamiento ha visto en las empresas de ‘car sharing’ un importante aliado hasta el punto de incentivarlas para que aumenten su flota por encima de los 2.000 vehículos. Y lo hace repercutiendo directamente en el bolsillo de las plataformas ampliando la tarifa plana para estacionar este tipo de vehículos en las zonas con Servicio de Estacionamiento Regulado (SER). Una medida que libra del pago del correspondiente ‘ticket’ a los usuarios del servicio, independientemente de la zona en la que se aparque.

Fuente de la noticia: http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20180219/44817949544/madrid-soluciones-atascos-madrid.html

Recent Posts

Dejar un comentario

Contact Us

We're not around right now. But you can send us an email and we'll get back to you, asap.

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search

X