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Trabajar en la fábrica y diseñar carreteras como en un videojuego

Trabajar en la fábrica y diseñar carreteras como en un videojuego

¿Y si sentáramos en una mesa a una industria con un desarrollador de videojuegos? Si uno pudiera disponer de la creatividad del otro para mejorar sus procesos y aumentar su productividad, ¿qué tecnologías servirían de punto de confluencia, en cuáles podrían encontrar ambos acomodo y hablar el mismo lenguaje? Es muy probable que fuera en la Realidad Virtual y Aumentada. Ahí tienen un océano azul los interesados en encontrar oportunidades de negocio.

Otro ejemplo: Somos capaces de recrear el funcionamiento del coche autónomo, pero no sobre carreteras reales, porque la tecnología de virtualización se está aplicando a la cartografía de una forma tibia. Eso es un hecho. ¿Probaremos el coche del futuro sobre autovías de mentira? ¿O desarrollaremos la tecnología de simulación de infraestructuras? Estos son algunos asuntos abordados en el III Foro IoT Smart & Conected de INNOVADORES. Colóquense las gafas.

Alvaro García, director de comunicación de Intel, explica que «uno de los sectores en los que nos vamos a diversificar es este: la Realidad Virtual. Estamos trabajando con toda la industria, desde fabricantes de software como Microsoft, hasta productores de dispositivos y PC para que integren nuestras tecnologías».

La estrella del grupo son las cámaras Intel RealSense. «Las hemos incorporado a unos cascos de Realidad Virtual que presentamos en agosto en San Francisco y con ellas damos libertad total y una experiencia diferente, ya que permiten interactuar con el mundo virtual que estás viendo utilizando nuestras propias manos. Lo he traducido libremente como ‘realidad fusionada’, porque nos permite fusionar la Realidad Virtual y la verdadera e interactuar», afirma Álvaro García.

Intel es consciente de que «la Realidad Virtual es conocida actualmente sobre todo por el sector del ocio y los videojuegos, pero tiene mucho más potencial. Un médico puede practicar una operación en Realidad Virtual antes de ponerse a operar al paciente, y se pueden ensayar otras acciones potencialmente peligrosas». De ahí que esté planeando el «salto hacia otro tipo de negocio que hasta ahora no era por el que se nos conocía ni en el que estábamos enfocados».

Su apuesta más ambiciosa en ese sentido es Project Alloy, «un diseño de referencia que estará disponible a mediados de 2017 con el que pretendemos dar una solución completa y terminada a desarrolladores y a fabricantes para que puedan adaptarlo a sus necesidades, diferenciarse unos de otros y sacar su producto final al mercado».

La navarra iAR Soft consiguió llamar la atención de Volkswagen con «una solución de Realidad Aumentada para armarios eléctricos en la que dotamos de inteligencia a un dispositivo móvil, que es capaz de reconocer qué armario está mirando, saber cuáles son sus componentes e identificarlos», según explica Miguel Ángel Llorente, uno de sus fundadores. Volkswagen la premió como innovación del año.

«Aunque es una cosa sencilla, las personas que están trabajando allí día a día, a la hora de hacer una reparación o una parada, se enfrentaban con el problema de tener que lidiar muchas veces con papel», señala Llorente. El éxito de iAR radica en «romper el paradigma según el cual tenemos un directivo que con el móvil puede ver la velocidad de producción de una pieza en otro país y el técnico que está a pie de máquina tiene que irse a oficinas o llamar por teléfono para preguntar. Hay que llevar la información a donde realmente pasan las cosas, que es a pie de máquina». La solución de iAR «reduce los tiempos de intervención y reparación de esquemas eléctricos en un 60%».

Eduardo Loscos, director de I+D de la ingeniería catalana IDP, pone el acento en las posibilidades de desarrollo tecnológico en construcción y obra civil. «En los últimos 50 años no ha habido aumento de productividad en la construcción, es un hecho. Nadie se plantea ya diseñar ningún componente, ninguna pieza en 2D. En obra civil, no quiero decir que no se ha avanzado, pero es todavía impermeable a cualquier tipo de innovación. Por eso, diría que, junto con el farmacéutico, es de los sectores más conservadores».

Los despachos e ingenierías se han beneficiado de la consolidación de la tecnología BIM ( Building Information Modeling) «que está soportada por un estándar abierto, uno de ellos el IFC, que permite trabajar con diferentes softwares, y eso le dota de interoperabilidad para interactuar con plataformas de Realidad Virtual, que es lo que nosotros hemos estado haciendo. Y al mismo tiempo te facilita la comunicación con otras plataformas como las de simulación».

IDP comenzó a trabajar con el BIM hace siete años en proyectos industriales, en desarrollo urbano y en obra lineal, donde sus soluciones son «estado del arte a día de hoy». La Realidad Virtual fue también una apuesta inicial y «ahora la estamos aplicando de una manera intensiva en el diseño, porque la interoperabilidad es tan alta que cuando el trazadista tiene alguna duda puede colocarse las gafas para hacer el análisis de un proyecto». Con el tiempo la tecnología se ha ido afinando «no porque seamos mejores ingenieros, sino porque tenemos mejores gafas».

«Para el trazadista muchas veces es muy útil porque se pregunta: ‘¿Va a tener suficiente visibilidad en esta curva?’ Y una cosa es calcularlo y otra meterte dentro y encontrarte de golpe en una rotonda y darte cuenta de que va a convertirse en un punto negro», explica Loscos.

De hecho, la siguiente derivada en la que trabaja IDP es la seguridad. «Conforme empiezas a darle parámetros al proyecto real, le puedes cambiar el coeficiente de fricción, estás hablando de pendientes, de peraltes, y eso proporciona una mejora en la seguridad muy grande, incluso te permite analizar desde un punto de vista de realidad virtual las carreteras existentes», afirma su director de I+D.

El punto de vista de Carlos López, fundador de Oarsis, la primera aceleradora de empresas de Realidad Virtual, es que «mucha gente en la industria si solo tiene un martillo sólo ve clavos. Directores de innovación y empresas tienen el martillo, que son las gafas de Realidad Virtual, y buscan esos clavos» con el riesgo de cometer errores por falta de experiencia con la tecnología. «Lo que hace falta es conectar a emprendedores con sectores como salud, industrial, arquitectura o educación, entendiendo cuál es la propuesta de valor de la tecnología y haciendo que esos proyectos pasen de startup a empresa consolidada».

Oarsis incuba, por ejemplo, «un proyecto de formación industrial para operarios en entornos de riesgo o cuya formación supone un alto coste, como son los operarios de tuneladoras de Metro. El equipo técnico es de Akamon, que se vendió por 22 millones, participan el director creativo y uno de los programadores, vienen del mundo de los videojuegos. Son dos perfiles totalmente diferentes».

La industria debe entender que la Realidad Virtual y la Aumentada «son plataformas de comunicación, con contenido en 3D, que comunican tanto personas como máquinas», según Carlos López. Es un ejercicio similar al que en su día hubo que hacer con la web y el móvil.

Novelti proporciona precisamente tecnología capaz de aprender cómo se comportan los dispositivos físicos de forma autónoma en el ámbito industrial. Su CEO, Marco Laucelli, señala que «empezamos a tener información de un montón de entornos que tradicionalmente no usaban sistemas de información. El problema es que podemos vernos abrumados».

La Realidad Virtual como la Aumentada y la Inteligencia Artificial «son herramientas que tienen que estar a disposición de los desarrolladores para simplificar esta interacción entre la información que estamos recopilando del mundo físico y los humanos». En esa tarea, «la Inteligencia Artificial está para decirle al operario cuál es la información relevante y explicarle dónde tiene que intervenir».

El problema es que esa información está en un entorno, el industrial, «donde no solemos tener interfaces, no suele haberlos en una fábrica». Y aquí chocan «tanto las culturas como las tecnologías, que no se hablan por falta de estándares. No hay nadie que sepa de informática industrial en entornos de informática convencional».

En el caso de la conducción autónoma, Intel ha firmado un acuerdo con BMW «para introducir nuestras tecnologías de modo que en 2020 podamos tener ya coches en la calle con un grado de conducción autónoma número 3», destaca Álvaro García, «no es tan sencillo como decir que va a ser un conjunto de chips y sensores, al final ese coche va a ser un centro de datos sobre ruedas y se comunicará por redes 5G. Calculamos que un coche al día puede generar hasta cuatro terabytes de información».

Asimismo, Intel trabaja en la creación de nuevos contenidos a través de dispositivos o gafas de Realidad Virtual. Acaba de presentar junto a la Liga las repeticiones en 360 grados, y en el futuro el usuario podrá «ponerse en la situación de Messi y ver cómo sucede el partido desde los ojos de un jugador. Eso es algo que requiere más procesamiento de datos. En EEUU se hace con otros deportes, con la NBA, con la NFL, con el béisbol».

Es evidente que la tecnología avanza a diferentes ritmos. Eduardo Loscos señala que «en el caso del Information Transport System o conducción autónoma es como si toda la industria corriera y el sector de infraestructuras no es que fuera lento, es como si estuviera sentado. Puede que los coches estén tratando de ir solos y tengamos que moverlos en una cartografía en 2D, sin pendientes…» Y el mismo análisis se puede aplicar a las smart cities, «porque tienes mil plataformas, 10 millones de sensores, pero no hay una integración de todo eso. Tiene que ser un sistema con buena usabilidad».

«Hay dos mundos que parece que están próximos, pero existe un abismo entre ellos. No hay informática industrial, es así», subraya Laucelli, «podemos hacer tecnológicamente un espacio en 3D con infinidad de cámaras para pasear por una película que puede ser muy interesante e innovadora, pero luego tenemos unas carencias en ámbitos en los que se va muchísimo dinero y se está trabajando todavía con papel». Eduardo Loscos apostilla: «Dinero… y vidas humanas si hablamos de carreteras».

Miguel Ángel Llorente cierra el diálogo con una reivindicación del encuentro entre los desarrolladores de soluciones de Realidad Virtual y la industria. «Hay un gap, un salto tan grande y tan increíble, porque son dos mundos que no se conocen. En Pamplona estamos hablando con el Colegio de Ingenieros y la Universidad de que hay que hacer un grado de Informática Industrial. Tenemos gente capaz de hacer a nivel informático cosas increíbles que luego se están aplicando a los videojuegos, que es algo perfectamente legítimo, pero, mientras tanto, otros sectores están sentados».

No teman hablar. Los industriales «planteaban cosas sencillas en comparación con las animaciones que se están haciendo muy llamativas. En industria quieres resultados, etiquetas que se lean bien. Eso para una persona de videojuegos no es nada».

Fuente de la noticia: http://www.elmundo.es/economia/2016/12/19/5856d3ec468aeb12148b45c6.html

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