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Las bolsas de carga y las nuevas plataformas de transporte digitales son un activo en alza. Estas compañías acaparan cada vez más la atención del transporte por carretera, “que todavía no ha logrado recuperar los niveles de actividad y de precios previos a 2008”, según explica el secretario general de Fenadismer, Juan José Gil, y busca la rentabilidad reduciendo los viajes en vacío, que tan solo generan costes económicos y medioambientales para el sector.

En la actualidad, más del 45% de las empresas transportistas no tienen contratada la carga de retorno cuando inician sus viajes. De ahí que estas plataformas, que vienen a sustituir a los tradicionales centros de información y distribución de cargas que existían en la mayoría de las ciudades, se hayan convertido en una potente herramienta para unir oferta y demanda y, por tanto, en un gran aliado para salvar las debilidades e ineficiencias del sector.

En España, todavía el 23% de los kilómetros se recorren en vacío. Pese a ello, se trata del porcentaje más bajo de la serie histórica. De hecho, desde la irrupción de internet en España a finales de los 90, periodo que coincide con el nacimiento de las primeras bolsas de carga, se observa una reducción continuada en el índice de kilómetros en vacío que publica cada año el ministerio de Transportes, que es la principal variable para medir la eficiencia tanto operativa como ambiental del sector. Así, por ejemplo, en comparación con los ejercicios 1999 y 2009, cuando se alcanzaron porcentajes de casi el 28% de kilómetros recorridos sin carga, esta cifra ha disminuido en casi cinco puntos porcentuales. Dentro del servicio público, los servicios intrarregionales acumulan actualmente el mayor porcentaje de kilómetros en vacío (43%), seguido de los interregionales (16,4%), mientras que el transporte internacional alcanza el 10%.

Los expertos coinciden en el diagnóstico: el surgimiento de bolsas de carga y de nuevas plataformas de transporte ha representado un importante revulsivo para el sector de la carretera. Sin embargo, todavía existe mucho margen de mejora en un sector que sigue dependiendo en gran medida de decisiones manuales y basadas en la intuición. Un segundo factor que añade el director general de Arin Express, Carlos Zubialde, a la mejora de las cargas en vacío es también la escasez de conductores. “Al faltar conductores,  las empresas no pueden ofrecer tanta flota y los clientes contratan en ida y vuelta para asegurarse el transporte”, explica.

Hay que tener en cuenta, además, que en España el 88% de las toneladas transportadas se realizan en servicios de menos de 150 kilómetros, lo que implica que existe un elevado porcentaje de viajes de corto recorrido en los que, en la mayoría de los casos, es imposible encontrar una carga de retorno. Por ello, el portavoz de Fenadismer explica que “solo en los transportes de larga distancia (nacionales e internacionales) es posible mejorar la eficiencia de los retornos en vacío, para lo que las tecnologías jugarán un papel primordial”.

Prueba del éxito de estos modelos de negocio es también que cada vez están surgiendo nuevos modelos y más apetito por financiar este negocio, incluso en las fases empresariales más iniciales. A nivel europeo, un informe de Transport Intelligence constata que algunas bolsas de carga existen desde hace incluso más de 30 años, como es el caso de Teleroute, que ahora forma parte de Grupo Alpega, y que ha estado activa en Europa desde 1985. Sin embargo, asegura que el interés por este tipo de plataformas irá aumentando a medida que se digitalice el sector y que se produzcan avances significativos en las técnicas y métodos de manejo de grandes datos. “Una de las principales razones por las que estas plataformas no han revolucionado la industria tras tanto tiempo en el mercado es debido a la preocupación que existe por la seguridad. Si una empresa nunca ha trabajado con un determinado transportista, depende de la bolsa de carga para asegurarse de que es fiable y de que su mercancía no corre ningún riesgo”, explican desde la consultora. Por este motivo, y para superar estas barreras, las plataformas han ido abordando las preocupaciones de seguridad, adoptando en algunos casos modelos de “circuito cerrado”, donde tan solo pueden participar y acceder a estas herramientas proveedores de calidad garantizada.

Estas bolsas de carga y plataformas de transporte, que no poseen ningún camión en propiedad, emplean algoritmos para conectar cargas con transportistas. Esta es la clave: casar la oferta y la demanda. Se trata de una tarea compleja, pero posible gracias a la existencia de una gran cantidad de datos, así como al auge de la inteligencia artificial. De hecho, desde Transport Intelligence se muestran convencidos de que, a menudo, las ineficiencias de la carretera no se deben necesariamente a la ausencia de cargas (aunque en algunos casos puede ser así), sino a la falta de información que habría permitido hacer coincidir oferta y demanda.

Pese a que muchas compañías están utilizando inteligencia artificial y algoritmos avanzados para hacer coincidir automáticamente la carga y elegir las rutas de entrega y recogida óptimas, desde la consultora reconocen que no todas utilizan las técnicas más sofisticadas, lo que en los próximos años marcará la diferencia entre empresas. De hecho, una esfera que algunas compañías han empezado a explorar es la capacidad de ajustar la capacidad y cargas futuras, teniendo en cuenta distintos factores, tales como los tiempos de descanso de los conductores, el reabastecimiento de combustible, la optimización del tiempo estimado de llegada, etc., lo que para los expertos supondrá un gran salto desde el punto de vista de la eficiencia. “Sería mucho más útil para todas estas plataformas digitales ajustar la oferta y la demanda que se necesitará mañana, la próxima semana o incluso el próximo mes”, señalan desde Transport Intelligence.

Respecto al tipo de empresas que utilizan actualmente este tipo de plataformas, Juan José Gil explica que, en el caso de los transportistas de menor dimensión, son utilizadas exclusivamente para contratar nuevos portes, mientras que los flotistas y grandes empresas las utilizan también para aportar cargas al sistema, por tanto, actuando como cargadores.

Empresas como Transgesa hace tiempo que se han dado cuenta del potencial de este tipo de herramientas. Desde la compañía consideran que poder recurrir a estas plataformas facilita la cooperación indirecta de las empresas. “En un sector que tradicionalmente ha sido reticente a la colaboración, permiten optimizar viajes, beneficiando a todas las partes implicadas”. Además, también entienden que se trata de una herramienta especialmente interesante para las pymes, “que de otra forma tendrían muy difícil rentabilizar cargas internacionales en las que solo tienen contratado el viaje de ida”.

De todas formas, los expertos también consideran que el auge de estas plataformas está teniendo una incidencia a la baja en los precios del transporte. “Existe una tipología de cliente que considera que ahora todas las cargas son retornos y que por eso deben hacerse a precio de coste o incluso por debajo”, observan desde Trangesa. Por su parte, Juan José Gil indica que, “lamentablemente, los precios que se ofertan en las bolsas de carga suelen ser inferiores a las tarifas medias para similares servicios debido a que, en muchas ocasiones, las ofertas que aparecen en dichas bolsas corresponden a una subcontratación múltiple y en otros casos porque en dichas bolsas se permite la subasta a la baja para adjudicarse las cargas”.

Fuente de la noticia: http://elvigia.com/algoritmos-para-reducir-los-viajes-en-vacio/

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