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Aunque todas las miradas están centradas actualmente en superar la crisis generada por el coronavirus, la humanidad afronta un reto mucho mayor y que requerirá un esfuerzo mucho mayor: la emergencia climática. En este sentido, los datos de Naciones Unidas no dejan espacio a la duda. Para evitar que la temperatura media del planeta supere los 1,5 grados –límite fijado para evitar grandes daños medioambientales, sociales y económicos– el mundo tendrá que reducir la producción de combustibles fósiles en un 6% anual entre el 2020 y el 2030. Sin embargo, los países van en sentido contrario y están proyectando un aumento anual promedio del 2%. Parece claro que hay que cambiar ya de dirección.

Para ello, todos los sectores deben provocar un cambio y el del transporte es, sin duda, uno de los que más responsabilidad tiene. Un cambio de mentalidad y la aplicación de las nuevas tecnologías puede servir para diseñar infraestructuras mucho más sostenibles, que permitan una reducción significativa de los gases contaminantes. Todo ello para alcanzar el objetivo fijado por la ONU de alcanzar la neutralidad de carbono en el 2050, es decir, que todas las emisiones generadas sean compensadas, para lo que es necesario reducir las primeras e incrementar los sumideros capaces de absorver el CO2 generado. Así puede contribuir el sector de la movilidad y, en concreto, las carreteras y autopistas a lograr este objetivo con los avances tecnológicos ya existentes:

1-Sobre el asfalto, solo coches eléctricos

La movilidad eléctrica debe ser la gran prioridad, tal y como remarca la ONU: “Un cambio total al transporte eléctrico, impulsado por energía renovable, también jugaría un papel muy importante en la reducción de emisiones. Los vehículos eléctricos se están volviendo rápidamente más baratos y eficientes, y muchos países, incluidos los comprometidos con el cero neto, han propuesto planes para eliminar gradualmente la venta de automóviles propulsados ​​por combustibles fósiles”. En España circulan actualmente unos 45.500 vehículos con etiqueta Cero de la DGT, si bien la consultora Deloitte considera que para lograr los objetivos propuestos deberían ser entre 4,4 y 6 millones para el 2030. Es decir, que en una década tiene que darse un crecimiento espectacular.

Para intentarlo, el Gobierno ha incluido dentro del plan de recuperación que ha remitido a la Unión Europea una partida de 1.100 millones destinados a la movilidad eléctrica y que podría activarse ya en 2021. Este anuncio ha sido muy bien recibido por el sector de la movilidad eléctrica, ya que hasta el momento solo dispone de los 63,8 millones (y las dos líneas de crédito de 100 millones) del Plan MOVES, una cifra que siempre se ha considerado como insuficiente si se quiere llegar a los objetivos marcados para los próximos años.

2 – Mejorar las infraestructuras de recarga en ciudades y autopistas

El precio puede ser una barrera de entrada al coche eléctrico, pero también la falta de infraestructuras de recarga, tanto en aparcamientos u otros espacios en las ciudades como en forma de electrolineras en carreteras y autopistas. Existen aplicaciones como Electromaps que permiten no solo averiguar donde están los puntos de recarga más cercanos o en la ruta, sino también reservar una ventana de tiempo para evitar esperas. No obstante, el gran reto pasa por mejorar estas infraestructuras y lograr acortar los plazos para cargar las baterías de los vehículos.

El proyecto con financiación de la Unión Europea eCharge4Drivers tiene como objetivo mejorar la experiencia de recarga para los usuarios de vehículos eléctricos mediante nuevos y mejorados servicios, acelerando así la implementación y la transición del vehículo eléctrico en toda Europa. Es por ello que se realizarán proyectos piloto en 10 regiones de Europa, donde se probarán diversas tecnologías y funcionalidades. Entre ellas, Barcelona. Algunos de los avances que se quieren poner en práctica son la mejora en la reserva de puntos de recarga, un servicio de cálculo de rutas, uso de sistemas de pago directo y la funcionalidad ‘plug&charge’, así como servicios de información para los usuarios antes, durante y después del proceso de carga.

3- Autopistas más inteligentes y eficientes

Las vías interurbanas pueden tener un gran papel en la reducción de emisiones, tanto desde la fase de diseño y ejecución como durante toda su vida útil. Abertis está trabajando en implementar en sus autopistas acciones de reducción del impacto ambiental, disminución del consumo de recursos (como luminarias de menor consumo o placas fotovoltaicas en sus instalaciones), economía circular (utilizando materiales reciclados en los procesos de mantenimiento y construcción) y de construcción de infraestructuras resilientes. En este último ámbito, se trata de prever el impacto que tendrá el cambio climático sobre la propia infraestructura con, por ejemplo, compuertas antimarea o pavimentos reciclados.

Asimismo Abertis está preparándose para albergar no solo coches eléctricos sino también coches conectados y autónomos. El proyecto Inframix en la AP-7 ha estudiado cómo convivirán los vehículos autónomos con los tradicionales en los próximos años. Y también promueven el telepeaje y el peaje sin barreras, que reduce significativamente las emisiones de los vehículos al no tener que detenerse en la barrera. Esta es una medida de gestión del tráfico de futuro, que ya está en marcha en el peaje de La Roca de la AP-7 y en países como Chile, Puerto Rico o Francia.

4-Vías integradas en el entorno y que absorben CO2

No solo se trata de reducir las emisiones de gases contaminantes para alcanzar la neutralidad, sino también de incrementar los llamados sumideros de carbono, capaces de absorber dióxido de carbono (CO2). Y, para ello, nada mejor que la vegetación. Por eso, Abertis despliega toda una serie de acciones alrededor de sus autopistas para proteger y poner en valor los espacios naturales, a la vez que se inciden sobre la conservación de la biodiversidad. Por ejemplo, con la creación de pasos de fauna y cercados para evitar atropellos de animales, con la instalación de barreras acústicas sonorreductoras o con la reforestación de áreas aledañas a las infraestructuras.

En este último ámbito, también se pueden encontrar ejemplos en Madrid, con el proyecto de reforestación de los alrededores de la M-30, para lo cual se necesitarán más de 34.162 árboles, como pinos, encinas y enebros. Su misión será actuar como pantalla contra la contaminación y el ruido que provocan los vehículos que transitan, cubriendo una superficie de 102,22 hectáreas, casi igual que el Parque del Retiro. Y en Colombia, en la llamada Autopista del Café, por cada recibo de peaje que los usuarios envíen a través de su móvil se está plantando un árbol.

5- Autopistas que generan energía solar

Las autopistas cubren una larga superficie a lo largo de todo el territorio que podría ser aprovechada para otros usos, aprovechando la infraestructura ya creada. Por ejemplo, para generar energía solar. En Austria, el proyecto piloto PV-SÜD ya empezado a cubrir algunos tramos de vías interurbanas con gigantescos paneles fotovoltaicos para que capten y conviertan la energía solar en electricidad limpia. Una energía que puede utilizarse tanto para el alumbrado de las vías y las luces de los túneles como para alimentar las áreas de servicio. Un techo solar que, además, puede servir para reducir el ruido en los alrededores o proteger el desgaste del asfalto debido a las inclemencias del tiempo.

Fuente de la noticia: https://www.elperiodico.com/es/civismo/20201210/movilidad-reducir-emisiones-10123159

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