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Impulsar el consenso para garantizar inversiones masivas en infraestructuras que permitan modernizar los Estados Unidos, de una forma sostenible y centrándose en obras no contaminantes, fue el principal objetivo de la reunión mantenida ayer entre Joe Biden, su vicepresidenta Kamala Harris y algunos senadores republicanos y demócratas, en la Casa Blanca.

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Aunque este ya era uno de los principales compromisos adquiridos en el programa electoral de Biden, la conversación que tuvo lugar el miércoles entre este y el presidente chino Xi Jinping aceleró los planes para ponerlo en marcha. “Tenemos que dar un paso al frente, si no lo hacemos China se comerá nuestro almuerzo”, dijo el mandatario estadounidense a los presentes para explicar sus impresiones en una reunión a la que también se sumó el nuevo Secretario de Transportes, Pete Buttigieg, que supervisa el sistema de rutas, aviones, trenes y el transporte público de los Estados Unidos.

Un billón de dólares

Para llevar a cabo sus planes la actual administración cuenta con hacer una inversión de más de 1’3 billones de dólares, a lo largo de diez años, con el fin de aumentar la competitividad y revitalizar la situación económica del país.

De momento, se empezará por la modernización de las infraestructuras teniendo en el horizonte alcanzar la neutralidad climática para 2050. Pero no sólo por el compromiso con la lucha por el cambio climático, que forma parte del programa de gobierno demócrata, sino para que la sostenibilidad y las nuevas tecnologías dirijan la reconstrucción económica del país.

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Situación de las infraestructuras

“Nuestro sistema de mercancías se encuentra especialmente desfasado”, dijo de forma contundente y reiterada Biden a lo largo de su campaña electoral, quizá porque el Foro Económico Mundial ya catalogó a Estados Unidos en el décimo puesto de las economías avanzadas en cuanto a la calidad de sus infraestructuras.

Pero también porque la falta de gálibos en los túneles dificulta el paso de contenedores, el 20% de las carreteras está en malas condiciones, la falta de calado de numerosos puertos no permite la entrada de buques grandes, decenas de millones de ciudadanos carecen de acceso a banda ancha de velocidad y las escuelas públicas siguen sin poder obtener una buena calificación por parte de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles.

Efectos secundarios

Como resultado, los estadounidenses pierden más de 8.800 millones de horas anuales en el tráfico, el sistema ferroviario carece de la velocidad y seguridad del existente en Europa y China, los aeropuertos se han quedado obsoletos, las carreteras y puentes se hunden ante el peso de los camiones y las plantas de tratamiento  y tuberías de agua necesitan ser renovadas porque en sitios como Flint (Michigan), Merrimack (New Hampshire) y Martin (Kentucky), la mala calidad del agua potable se ha convertido en un problema de salud pública.

Por todo ello el país necesita poner en marcha soluciones. Las propuestas de la nueva administración pasan por invertir 45.000 millones de dólares en autopistas, vías y puentes, especialmente para garantizar la seguridad y el transporte de mercancías. También se quieren usar 3.000 millones de dólares anuales que mejoren las cadenas de suministro y la distribución, buscando mejorar la competitividad.

Sostenibilidad

La transformación también pasa por la revolución de los medios de transporte y las fuentes de energía que los propulsan. Y para fomentar el uso del vehículo eléctrico se prevé, tal y como se avanzó en el programa electoral, la construcción de una red de carga eléctrica estatal con 500.000 puntos disponibles para 2030.

Esta revolución limpia también se aplicará a otros tipos de transporte, como el avión o el ferrocarril. Se plantea así el acuerdo con empresas privadas que colaboren en la electrificación de la red ferroviaria para reducir la contaminación y doblar el presupuesto de los aeropuertos, apostando por la tecnología NextGen para mejorar la seguridad y modernizar el espacio aéreo de la mano de Administración Federal de Aviación (FAA).

Por último, para afrontar la infraestructura que garantice agua potable se propone monitorear el plomo y otros contaminantes, invertir en tecnología del agua y generar nuevos suministros de agua, a través de la desalinización, entre otras alternativas. Para ello se aumentarán los fondos federales en investigación, duplicarán las dirigidas a infraestructuras y reducirán los fondos de contrapartida de los gobiernos locales que no puedan afrontar las inversiones.

Dinero y consenso

Pero para todo esto hará falta dinero, y mucho. Así que se pretende empezar a trabajar revirtiendo los recortes de impuestos establecidos por la anterior administración, colaborando con organismos como la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO) y la Organización Marítima Internacional (IMO) para compartir tecnología, estableciendo alianzas tanto con empresas de servicios públicos como privadas y acudiendo al Crédito Fiscal para Nuevos Mercados (especialmente para proyectos en zonas rurales), entre otras muchas medidas.

Pero, sobre todo, se trabajará para conseguir un consenso con los republicanos que permita la aprobación de estos proyectos. El primer paso para ello ha tenido hoy en el Despacho Oval. El resto es un camino que tardará varios años en ser recorrido, a pesar de la mejora de las vías.

Fuente de la noticia: https://www.niusdiario.es/internacional/america-del-norte/presiona-modernizar-infraestructuras-relanzar-sostenibilidad-biden_18_3089895369.html

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