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Las smart roads, en combinación con el desarrollo del vehículo autónomo, pretenden acabar a largo plazo con las muertes en accidentes de tráfico a través de la conectividad en tiempo real con sus usuarios.

La etiqueta inteligente se le aplica hoy en día a la mayoría de objetos que utilizamos de forma cotidiana: móviles, televisores, relojes de pulsera… Vinculada a las carreteras, podría hacernos pensar en aquellas de la película de Steven Spielberg Minority Report (2002) que, través de la información enviada por el pasajero, le llevaba a su destino sin necesidad de realizar ninguna acción.

La realidad no ha alcanzado todavía estas cotas, aunque las carreteras inteligentes, con capacidad para comunicarse con los vehículos a tiempo real, no son ya algo propio únicamente del cine de ciencia ficción. Por ello, surgen cada vez más proyectos enfocados a la implantación de sistemas de transmisión de información de la vía a los usuarios para facilitar así la conducción y mejorar la seguridad vial.

Las instituciones europeas no han querido quedarse a la zaga y han fomentando las inversiones en este tipo de iniciativas en los últimos años. En 2017 lanzaron Inframix y C-Roads, que testean en autopistas de estados miembros (entre ellas, el tramo de la AP 7 de Girona) toda esta tecnología, que pretende conectar al usuario con la infraestructura en tiempo real, a través de redes 5G, con un objetivo principal: acabar con los accidentes de tráfico.

«La meta es llegar a las cero víctimas en carretera. Esta cifra aún queda muy lejos, pero ya hemos dado pequeños pasos para conseguir, gracias al Big Data, prever grandes atascos con dos horas de antelación o comunicar a los operarios de túneles la mercancía que lleva cada transportista en caso de accidente», señala Manuel López Villena, director de tráfico e infraestructuras de Indra, la empresa que actúa como proveedora de material tecnológico en el proyecto C Roads.

Aunque ahora pueda parecer utópico reducir de manera tan drástica las víctimas en carretera, David Quesada, manager de comunicación de Inframix, no cree que sea tan descabellado a largo plazo. «El 90% de los accidentes de tráfico mortales se deben a errores humanos. En un escenario como el que se prevé para no antes de 2030, con una conducción automatizada tanto por parte de la carretera como por la del vehículo, estos deberían reducirse a cero». Aplicando esta fórmula, los 1.007 accidentes registrados solo en España por la DGT en 2019, podrían reducirse a 100 en algo más de 10 años.

MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO SOSTENIBLE

  • «La eficiencia en la conducción derivada de estos proyectos ayudará a reducir las horas al volante y a su vez a preservar mejor las carreteras. Además, cuanto menos tiempo se usen los vehículos, menor será la cantidad de emisiones de CO2 a la atmósfera», apunta López Villena.
  • Los nuevos materiales utilizados en la construcción de carreteras también están enfocados a reducir el impacto medioambiental de este tipo de obras. En Francia,cerca de Romandía, se instaló en 2016el primer pavimiento solar del mundo. Estas placas fotovoltaicas generan electricidad para cargar las baterías de coches eléctricos o los semáforos. Esta fuente de energía puede ser clave para alimentar las redes 5G encargadas de conectar al vehículo con la carretera, aunque todavía se encuentra en periodo de pruebas.

Y es precisamente en esta interacción entre el desarrollo del coche y la infraestructura dónde surge la principal duda sobre la funcionalidad de este tipo de proyectos: ¿son realmente útiles las carreteras inteligentes si no se ha renovado la flota de vehículos?. «Inframix ha empujado la idea de una carretera híbrida capaz de reaccionar desde ahora a la penetración gradual de vehículos automatizados sin descuidar a la actual flota. Por ello, en este periodo de transición, es fundamental la renovación de señales de tráfico físicas y los paneles informativos, ya que los usuarios de turismos convencionales no pueden quedar en el olvido», apunta Quesada.

A nivel nacional, la gestora de concesiones de infraestructuras Globalvía ha lanzado recientemente Smart45, un proyecto por el cual se pretende adaptar un tramo de 200 metros de la M45 de Madrid a este nuevo ecosistema vial en el que la tecnología está muy presente. “Se están instalando 40 balizas con sensores que permiten identificar vehículos y analizar su movimiento. Todos estos datos son enviados a un centro de control y permiten a la concesionaria conocer en tiempo real cualquier tipo de incidencia y comunicarla a todos los usuarios cuanto antes», indica Fernando Vallejo Lázaro, Director de Innovación y Transformación de Globalvía.

Smart 45 pretende estar en funcionamiento a principios de 2021, y parece ser el primero de muchos proyectos que comenzarán a realizarse en las grandes ciudades de nuestro país en esta nueva década. Cómo indica, López Villena, «España tiene todo lo necesario para convertirse en una referencia en esta área: cuenta con constructoras, concesionarias y empresas tecnológicas reconocidas a nivel mundial, además de una red de carreteras de las mejores de Europa, propicia para que estos proyectos pilotos se conviertan en una realidad».

Fuente de la noticia: https://www.elmundo.es/extras/infraestructuras/2020/02/18/5e4bed10fc6c83f4648b4612.html

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