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Muchas veces en la perspectiva de futuro de la automoción se olvida uno de los más importantes aspectos del ecosistema de la movilidad, la carretera. Así, el soporte principal del transporte queda siempre un tanto marginado, cuando en realidad es el esqueleto primordial que permite el traslado de personas, bienes y materiales a todos los demás “órganos”. No tantos saben que el 85% de la movilidad de mercancías y el 90% de los usuarios del país se mueven por carretera.

Conocer cómo se está diseñando ese soporte en España y qué ideas se barajan para su desarrollo es saber cómo usaremos nuestros medios de transporte en un futuro a medio y no tan largo plazo.

Una vez más la colaboración público-privada es una de las grandes bazas que baraja el Gobierno para la modernización de estas infraestructuras. Lo dejó patente Enrique Belda, Subdirector de Información y Comunicaciones para la Seguridad del CETSE (Ministerio del Interior) en un evento de la Asociación Española de la Carretera cuando afirmaba que “las empresas están a la cabeza de la innovación, pero no se van a tirar al vacío si desde las administraciones no empezamos a generar una transformación digital real”. Mientras Belda insistía en que “hay que empujar a la carretera para que sea el soporte de vehículos y usuarios conectados en condiciones de absoluta seguridad”, Jacobo Díaz, director general de la AEC apuntaba a los recursos que los fondos Next Generation UE de recuperación económica europea. “En la carretera hay todo un mundo por descubrir y las ingenierías españolas están preparadas para desarrollar los servicios que los ciudadanos quieren y necesitan para los vehículos conectados. Pero sin una adecuada coordinación, esos servicios no se podrán prestar”.

Seguridad potenciada

Una transformación que va a depender en buena parte del 5G, una tecnología que va ser crucial para la seguridad vial acelerando la velocidad de las telecomunicaciones y permitiendo ofrecer un amplio espectro de servicios casi a velocidad real, por ejemplo avisos de accidente o de alta densidad del tráfico, además de impulsar en los propios automóviles tecnologías como el V2G (comunicación con las infraestructuras) y V2V (comunicación entre vehículos). Desviar el tráfico en la ciudad si en un túnel se produce una incidencia, advertencia de carriles cortados, alertas de acceso a zonas de bajas emisiones, disponibilidad de plazas de aparcamiento, necesidad de cadenas… serían sólo algunos ejemplos. O en el caso más extremo, el control remoto de un coche en caso de emergencia sanitaria de algún conductor. Hay que recordar el objetivo de reducción del 50% de accidentalidad en nuestras carreteras ambicionado por la DGT.

Para todo esto la instalación de sensores y receptores de datos en la carretera o en las infraestructuras serán necesarios. Pero también pequeñas estaciones de recepción y envío de esos datos a estaciones de control y gestión de los mismos. Es el caso de la empresa israelí Valeran, que ya instala estos aparatos en las vías de su país. De momento, sus aparatos de recogida y envío de datos, dotados con unas pequeñas luces led, reconocen cuando un automóvil ha sufrido un percance y aparcado en un lugar infrecuente en la carretera para avisar con la emisión de luz roja al resto de usuarios que circulan por esa vía.

Un ejemplo muy real que ya ha desarrollado la empresa de ingeniería INDRA son los peajes inteligentes. Al pasar bajo los pórticos y mediante sensores y cámaras estos son capaces de determinar e identificar el peso y tipo de vehículo, número de ocupantes, etc. Todo esto permitiría calcular cuánto debe pagar el usuario del peaje e incluso cobrárselo a la tarjeta del usuario que, bajo permiso previo, la haya asociado con su matrícula. INDRA ya aplica a esta y otras aplicaciones las tecnologías más punteras como la inteligencia artificial y el “machine learning” o aprendizaje continuo de las máquinas.

Más datos, mejores decisiones

Por cierto, que la privacidad y la seguridad de los datos serán otro de los aspectos que causarán debate acerca de la carretera. Todos los usuarios de la vía serán en sí mismos generadores de datos. Pero en base a una directiva europea, no se puede identificar las matrículas de los coches conectados ni se puede hacer un seguimiento de los mismos. Pero empresas y Estados ya están estudiando por ejemplo el pago por uso de las diferentes vías, estudian cómo “inventar” la matrícula electrónica. Este universo paralelo de la movilidad, permitiría proteger la intimidad de los individuos pero a la vez poder proporcionarle servicios que simplifiquen su actividad en la vía como ese pago en peajes comentado.

El dato permitirá una mejor toma de decisiones en cualquier entorno. Por ejemplo en la ciudad, los obtenidos por las cámaras de control de accesos en zonas de acceso restringidos, aparcamientos etc son un “arma” para la planificación municipal basada en el estudio del comportamiento de vehículos y peatones. Una idea que proponen algunas empresas sería la asociación de la matrícula de un vehículo a la bonificación de aparcamientos disuasorios o no, del usuario que acceda a la red de transporte público.

Aludíamos a la seguridad vial más arriba y una de las plasmaciones actuales en innovación es la plataforma Smart Tube, de Revenga Smart Solutions, instalada en las carreteras de la CC.AA. de Aragón y que integra la visión mediante infrarrojos, la modelización 3D y los algoritmos de inteligencia artificial con lo que es posible detectar incidencias con una mayor rapidez, solucionar mejor posibles faltas de visibilidad en carretera, así como una mayor eficacia en la gestión y ayuda en la evacuación en caso de accidentes.

Sobre la visibilidad, las líneas retroreflectantes de las carreteras avanzan para ofrecer una mejor visibilidad al conductor humano y permitir a las cámaras y láseres de los sistemas de ayuda a la conducción un mejor reconocimiento de la carretera. Aún más allá, empresas como Potters desarrollan el marcado vial inteligente. Este consiste en la introducción de nanopartículas de fácil aplicación y coste, cuyos nanocristales son de fácil lectura por los sistemas LIDAR, que miden la distancia con gran eficacia desde un punto hasta el lector del coche. Su aplicación será de gran importancia no sólo en los actuales sistemas de ayuda a la conducción, sino vitales para el despliegue del coche autónomo.

Ecovías

La carretera del futuro también tiene otro aspecto bastante desconocido y menos valorado que es su capacidad de absorción de materiales procedentes de residuos de otros procesos industriales. Sus diferentes capas, no sólo la asfáltica de rodadura que es lógicamente la más reconocible, son capaces de dar cabida a residuos. Los más conocidos son los procedentes de la construcción y demolición, así como el caucho de los neumáticos. Pero también se están incorporando otros más desconocidos, difíciles de reciclar y de los que cada día hay una mayor abundancia, como la fibra de vidrio procedente de las palas de los aerogeneradores o molinos de viento.

Fuente de la noticia: https://www.niusdiario.es/economia/motor/carreteras-inteligentes-matriculas-virtuales-nanocristales-marcas-viales-asistencia-inmediata-incidencias_18_3101445261.html

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