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Los límites marcados por la OMS, que antes se superaban en ciudades como Madrid, han descendido hasta estar por debajo del objetivo anual estipulado por esta organización. También se han reducido los puntos rojos fuera de la zona de Madrid Central.

La vuelta a la normalidad no va a ser inmediata, pero poco a poco, y según se va reanudando la actividad comercial e industrial en España, se nota un incremento del número de vehículos en circulación por ciudades y carreteras.

El descenso generalizado el tráfico y la paralización de las principales industrias debido a la crisis del coronavirus ha tenido consecuencias en la calidad del aire, con unos niveles de contaminación por dióxidos de nitrógeno que, según ha constatado un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia, han disminuido una media del 64% en las principales ciudades españolas.

Es probable que los atascos y las aglomeraciones vuelvan a formar parte del día a día más cotidiano tras la crisis del coronavirus, lo que hace que el 82 por ciento de los ciudadanos españoles estén preocupados por el impacto medioambiental negativo que esto podría tener.

Los tres principales efectos negativos de los que se quejan los conductores y ciudadanos son: la calidad del aire y el medio ambiente, el aumento de los tiempos de viaje y el incremento del nivel de estrés. Estas son las principales conclusiones del «Índice Kapsch TrafficCom», una encuesta realizada por una firma de investigación de mercado entre 9.000 ciudadanos de 9 países: EE. UU, Argentina, Chile, Reino Unido, Alemania, Austria, Francia, España y Australia.

Los ciudadanos más preocupados por la calidad del aire y el medio ambiente son los españoles y chilenos. Más de la mitad de los participantes en la encuesta ponen de manifiesto este impacto muy negativo derivado de la congestión de las carreteras. Con la excepción de Estados Unidos y Australia, donde los niveles de estrés y el tiempo de viaje molestan más a los conductores, este es el principal efecto negativo que se siente en todos los demás países encuestados.

Para combatir estos atascos de tráfico, el 71% está dispuesto a utilizar navegadores a la hora de elegir su ruta. Sorprendentemente, cuando se selecciona una ruta, las consideraciones medioambientales solo son prioritarias para el 50 por ciento de los conductores. Sin embargo, la mayoría de los encuestados prefieren una ruta que garantice un menor tiempo en los desplazamientos.

Tras casi dos meses de confinamiento, es momento de hacer balance de todo lo que ha supuesto esta «pausa» a la que la sociedad se ha visto obligada. Más allá de los efectos en la población y en la economía, este parón en casi toda la actividad ha traído también algunas consecuencias positivas relacionadas con el medio ambiente.

Uno de los datos más significativos es aportado por SEUR de la mano de DPDgroup, grupo internacional del que forma parte, a través de su programa de medición de la calidad del aire en Madrid. La compañía ha hecho una comparación con los datos recogidos desde el 9 de marzo hasta el 27 de abril con los obtenidos durante el mismo número de semanas previas a la crisis del COVID-19, y los resultados son claros: se ha detectado una reducción del 40% de las partículas PM2.5 durante este periodo en la capital. Estas partículas de contaminación atmosférica, debido a su tamaño microscópico, son respirables y, por tanto, nocivas para el ser humano.

Atendiendo a los límites marcados por la OMS, antes del Estado de Alarma, en Madrid se registraban muchos valores por encima del máximo diario permitido (25 μg/m3) y ligeramente por debajo del objetivo anual (10 μg/m3), lo que suponía un nivel de contaminación relativamente alto, tanto en los valores medios como en los máximos. Sin embargo, durante el confinamiento la mayoría de valores han estado por debajo del objetivo de promedio anual, y muy pocos han superado el límite marcado por la OMS.

Además, también se ha detectado una reducción drástica del número de puntos rojos en el centro de Madrid, especialmente fuera de la zona de Madrid Central. Sin embargo, todavía hay margen de mejora ya que, aunque el tráfico se ha reducido notablemente, estas partículas también son producidas por las calderas de gasóleo así como por las de carbón, aunque en menor medida.

Los datos recogidos durante estas semanas de confinamiento pueden servir como una prueba piloto de cara a valorar la puesta en marcha de regulaciones que tengan como objetivo prevenir el impacto en la salud pública de las partículas PM2.5.

Como parte de su programa DrivingChange, SEUR lleva varios años reduciendo y compensando sus emisiones de gases de efecto invernadero, mitigando de esta manera su impacto en el clima. Asimismo la compañía ha decidido tomar medidas concretas a favor de la comunidad y sus ciudadanos para minimizar la contaminación atmosférica y mejorar la calidad del aire, particularmente en las zonas urbanas donde el reto es mayor.

Cómo aplicar la tecnología para reducir la contaminación

El uso inteligente de los dispositivos de navegación ofrece oportunidades para reducir la congestión de las carreteras y los atascos de tráfico. A su vez, esta tecnología podría ayudar a alcanzar otros objetivos deseables. Por ejemplo, los dispositivos de navegación podrían tener en cuenta en sus recomendaciones de ruta los impactos medioambientales, como las emisiones de CO2.

Sin embargo, los resultados de la encuesta muestran que esto requeriría un cambio en el pensamiento general de la población: En la actualidad, la mayoría de los conductores en España consideran que el tiempo de desplazamiento más corto (59%), el tiempo de desplazamiento más recomendado (58%) o la distancia más corta (55%) son “importantes” o “muy importantes” a la hora de seleccionar una ruta. Solo uno de cada dos encuestados considera que las rutas con menor impacto medioambiental son “importantes” o “muy importantes”.

“Los navegadores inteligentes son una tecnología clave fundamental para reducir los atascos y la contaminación de las carreteras”, asegura Javier Aguirre, presidente de Kapsch TrafficCom para España y Portugal. “El deseo de los conductores de utilizar los instrumentos de navegación para acortar el tiempo de viaje debería ser tenido en cuenta por los planificadores públicos. El objetivo es ofrecer soluciones de gestión del tráfico digital que tengan en cuenta importantes objetivos sociales. La protección del medio ambiente es uno de estos objetivos importantes, que mejorará nuestra vida cotidiana”.

Por ejemplo, los sistemas de control semafórico, que se adaptan automáticamente a la situación actual del tráfico, ya han demostrado su eficacia. Estos sistemas de control de señales se han instalado en Madrid, donde se han reducido los atascos de tráfico en un 20%. El volumen de los atascos se reducirá aún más si los datos de los automóviles se vinculan a la red de control de tráfico. Al mismo tiempo, las emisiones de CO2 disminuirán y el flujo de tráfico podrá distribuirse de forma más uniforme en la red de carreteras a través de las recomendaciones de ruta.

“Estos ejemplos sugieren que la situación en las carreteras españolas no tiene por qué seguir en niveles tan insatisfactorios como antes; en el futuro, podemos hacerlo mejor”, añade Javier Aguirre.

Fuente de la noticia: https://www.abc.es/motor/reportajes/abci-como-mejorado-calidad-aire-durante-confinamiento-202005130139_noticia.html

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