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El 8 de noviembre, todos los focos se trasladarán a Estados Unidos. Para el mercado español, este país supone más del 15% de la generación de ingresos de sus principales empresas. A cierre de 2015, las 16 cotizadas españolas con exposición a este mercado elevaron su cifra de negocios hasta los 38.400 millones de euros. Con independencia de quién habite la Casa Blanca en los próximos cuatro años, uno de los sectores más beneficiados por las propuestas de ambos candidatos será el de la construcción.

Hillary Clinton, aspirante demócrata, apuesta por el fortalecimiento y ampliación de la ley de cuidados de la salud o atención a las energías renovables. Sus políticas podrían pesar sobre el sector farmacéutico, de consumo cíclico y de servicios públicos. En el caso del candidato republicano, Donald Trump, su campaña sugiere buenos resultados para las farmacéuticas al abogar por la eliminación del programa estrella del actual presidente (Obamacare); la banca, que sacaría partido de una subida de los tipos de interés más acelerada; las empresas de energía tradicionales, como las petroleras, y las tecnologías de la información.

Construcción: el triunfador de los comicios

Gane el candidato que gane, el sector de la construcción será el más beneficiado. Esa es una de las conclusiones que se extraen del informe elaborado por BBVA de cara a las elecciones.

La aspirante demócrata, Hillary Clinton, ha hecho del gasto en infraestructuras una de las piedras angulares de su programa. Si finalmente gana y sus medidas terminan por aplicarse, esto redundaría en un volumen importante de inversiones publicas y privadas en infraestructuras de transporte (autopistas, carretera, puentes y aeropuertos), renovaciones de colegios, así como otras relacionadas con el sector de la energía. Todo esto “abriría oportunidades para compañías de construcción, ingeniería o arquitectura”, entre otras. Y es aquí donde empresas españolas como ACS,FCC, OHL o Ferrovial podrían repartirse parte del pastel.

El programa de su rival para ocupar la Casa Blanca también cuenta con proyectos de infraestructuras, aunque de muy distinta índole, tal y como apunta Figares. Entre las propuestas más controvertidas se encuentra la idea de construir un muro con la frontera de México, medida que de aplicarse beneficiaría a las empresas de construcción. A la oferta anterior se suma la creación de un fondo de infraestructuras respaldado por bonos del Estado.

A pesar de todo, los expertos de Lombard Odier consideran que tanto las medidas de uno u otro candidato son difíciles de transformase en realidad.En el caso de Clinton, Sophie Chardon, estratega de inversión de la firma, señala que “las expectativas sobre el alcance definitivo de dicho programa están abocadas a defraudar. Además, el programa debería financiarse, al menos parcialmente, aplicando un tipo impositivo mayor a las franjas de mayores ingresos y al patrimonio, en un intento de limitar su impacto sobre el déficit público estadounidense”. Por su parte, el magnate estadounidense no termina de convencer ni a los miembros de su partido.De hecho, Jaume Puig, de GVC Gaesco, cree que muchas de sus propuestas acabarán siendo moldeadas.

Energía: la cara y la cruz de las políticas de los candidatos

El sector energético ha sido uno de los protagonistas este año. Las continuas caídas en el precio de las materias primas, y en especial en el petróleo, convirtieron a las compañías dependientes de recursos básicos en las grandes castigadas en la primera mitad del ejercicio. Aunque a medida que el crudo se ha ido recuperando estas empresas han repuntado, el apoyo del nuevo Gobierno estadounidense sería clave para la mejora de sus balances.

En España, Repsol, ArcelorMittal y Acerinox tienen presencia en EE UU. Las dos últimas generan de media el 30% de sus ventas en el país, según XTB. “Acerinox y ArcelorMittal cuentan con factorías en territorio estadounidense, sabedoras de que el país norteamericano es, a su vez, un buen productor y un gran cliente”, explica Javier Urones, estratega de mercados en XTB. Por su parte, la petrolera española posee una cifra de negocio del 2,5%, pues de los casi 40.000 millones que registró en ventas a lo largo de 2015, cerca de 1.000 millones corresponden a EEUU. Por ello, una victoria del candidato republicano daría alas a estas empresas, ya que Donald Trump mantiene su respaldo a la producción de energía y a la liberalización de las exportaciones. Además, la llegada de Trump a la Casa Blanca podría eliminar la incertidumbre sobre la regulación del fracking.

La candidata demócrata es totalmente contraria a las políticas de Trump. Hillary Clinton defiende la utilización de energías renovables y la transición al gas natural. Tanto es así que se plantea instalar más de 500 millones de paneles solares en los próximos cuatro años. En este sentido, Gamesa e Iberdrola se verían impulsadas con una victoria de la candidata demócrata. Ambas compañías cuentan con intereses al otro lado del Atlántico. De los 3.503,8 millones que ingresó Gamesa en el ejercicio 2015, 469,2 provinieron de EEUU, lo que supone un volumen de negocio superior al 13%. Por su parte, Iberdrola posee una presencia de casi el 12%. La energética española registró ventas por valor de 3.683 millones de euros en EEUU de un total de 31.418,7 millones, según datos proporcionados por Bloomberg. Aunque su presencia no correría peligro si Clinton continúa con las políticas de Obama, Iberdrola representaría la cara y la cruz si Trump se proclamara victorioso. “Mientras que la división del negocio regulado no se vería afectado, el área de energías renovables sufriría la cara opuesta”, señala Víctor Peiro, director de análisis de GVC Gaesco Beka.

Fuente de la noticia: http://cincodias.com/cincodias/2016/11/04/mercados/1478281055_754789.html

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