In Noticias

Garantizar un futuro sostenible es una indiscutible prioridad, y el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030 va a condicionar cada vez más la acción y estrategia de los Gobiernos. Ello representa un reto para nuestras infraestructuras, que deberán adaptarse a los nuevos objetivos de desarrollo sostenible, pero también una oportunidad para nuestras empresas, que deberán jugar un papel protagonista, y para el desarrollo económico y social del país, dado el fuerte impacto que la inversión en infraestructuras tiene en la competitividad y actividad económica.

El cumplimiento en 2030 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas conlleva importantes desafíos, y las infraestructuras, además de constituir un factor común y estratégico en todos ellos, destacan muy particularmente en cinco objetivos. En el de salud y bienestar con la meta de reducir a la mitad las muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico; en el de agua limpia y saneamiento, garantizando el acceso al agua potable, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando la reutilización y el uso eficiente de recursos hídricos; en el de energía asequible y no contaminante ampliando la infraestructura existente; en el de industria, innovación e infraestructura, modernizando nuestras infraestructuras regionales y transfronterizas, y, en el último lugar, en el de ciudades y comunidades sostenibles, con la meta de promover y mejorar nuestras infraestructuras de vivienda, urbanismo y servicios básicos asociadas, de transporte público, y de tratamiento de residuos urbanos y la mejora de su gestión.

Todo ello representa un desafío para nuestro país, en un entorno con importantes factores de cambio como la evolución y envejecimiento demográfico, el potencial disruptivo de la innovación tecnológica, la evolución de la economía mundial y la complejidad del entorno geopolítico.

España tiene luces y sombras en su estrategia de infraestructuras. Las luces, son más conocidas, y se resumen muy bien en el último ranking de competitividad global publicado del Foro Económico Mundial, donde hemos escalado a la vigésimo sexta posición, ocupando actualmente la décima posición global en el indicador de infraestructuras en base a nuestra conectividad viaria interurbana y aeroportuaria, y también a la calidad de nuestros servicios ferroviarios de alta velocidad.

Pero las sombras no son menos, y cobran especial relevancia en nuestro déficit inversor de infraestructuras del ciclo integral del agua que ha originado importantes sanciones de la CE, y también en nuestro insuficiente stock de infraestructuras de tratamiento y valorización de residuos urbanos al doblar nuestro país la media europea de residuos depositados en vertedero sin tratamiento. Asimismo, y como consecuencia de la consolidación fiscal, llevamos también una década sin apenas inversiones en infraestructuras de transporte público (cercanías y metro), de accesibilidad viaria urbana y conservación de la red, logísticas, y de equipamiento público (salud y educación). Todo ello representa un déficit inversor que a corto y medio plazo supera los 120.000 millones de euros.

Resolver este desafío constituye, además de un reto global, un ineludible ejercicio de responsabilidad para nuestros Gobiernos, que necesariamente requerirá de nuevos modelos de financiación y sobre todo, y seguramente, lo más importante, del acuerdo de nuestras principales formaciones políticas para materializar una visión de Estado en la sostenibilidad de nuestras infraestructuras.

Fuente de la noticia: http://elvigia.com/el-futuro-de-las-infraestructuras-en-espana/?mc_cid=e0b0f98538&mc_eid=21e52eb4d2

Recent Posts

Dejar un comentario

Contact Us

We're not around right now. But you can send us an email and we'll get back to you, asap.

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search

X