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El Consejo de Ministros aprueba este viernes la medida, que afecta a 7.000 kilómetros de carreteras españolas.

El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este viernes bajar a 90 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en todas las carreteras convencionales, en las que se produce la mayoría de los accidentes mortales. La medida afecta a unos 7.000 kilómetros de vías en las que hasta ahora se permitía circular a 100 por tener un arcén de 1,5 metros. Esta es la primera de las reformas previstas para 2019 con el objetivo de reducir la siniestralidad en carretera.

La medida fue anunciada el pasado octubre por el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y supondrá reducir la velocidad en todas las carreteras secundarias, aquellas de un único carril por sentido y sin desdoblar. Marlaska aseguró cuando presentó la reducción que esta medida supone la “homologación de España con los países de referencia de la Unión Europea”— en otros países, ya hace tiempo que tenían límites más bajos que en España — y servirá para “simplificar el cuadro de velocidades límite” y “facilitar la comunicación con el conductor”. En todo caso, el cambio normativo afecta solo a en torno a 7.000 de los 165.000 que conforman la red de carreteras de España.

Además de reducir la velocidad de los turismos, la medida afecta también a autobuses, furgonetas y camiones, que tendrán que circular a 80 kilómetros por hora, en vez de los 90 actuales. La Dirección General de Tráfico (DGT) tiene previsto un plazo de 30 días para adaptar todas las señales existentes mediante pegatinas, tal y como se hizo cuando se redujo la velocidad en autovías y autopistas a 110 en 2011.

“La noticia no es que se baje, es que no se haya hecho antes”, aseguró en declaraciones a este medio el director general de Tráfico, Pere Navarro. Según un informe de 2017 del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, 1.013 personas perdieron la vida el año pasado en carreteras convencionales, lo que supone un 77% de todas las víctimas mortales en vías interurbanas. El accidente mortal más frecuente es la salida de vía, que supuso 367 fallecimientos.

El mismo estudio explica también que las carreteras convencionales, si se tiene en cuenta el tráfico que soportan, presentan un riesgo de fallecimiento en accidente 3,6 veces superior al de las autopistas y autovías. En un comunicado del pasado mes de noviembre, Navarro era contundente con la necesidad de este cambio normativo: “Conocemos donde se nos mata la gente en carretera y todos los estudios indican que para bajar la siniestralidad hay que reducir la velocidad en carreteras convencionales y hacer cumplir los límites establecidos”. España ocupa el octavo lugar en el ranking de seguridad vial de la Unión Europea, tres puestos por debajo del año anterior, cuando era el quinto.

Vieja meta de la DGT

La reducción del límite de velocidad en las carreteras convencionales es un antiguo objetivo de Tráfico. Los dos predecesores de Navarro en el cargo, María Seguí y Gregorio Serrano, también se lo plantearon, pero desistieron, según el actual director de la DGT, por “miedo”. “Las medidas represivas siempre son impopulares, como lo de quitar más puntos del carné por usar el teléfono móvil mientras se conduce” aseguraba Navarro a este medio en agosto, aludiendo a una cuestión “sociológica”. Ahora, ante la subida continua de la mortalidad en las carreteras —- los últimos cuatro años la cifra ha subido casi un 1% de media, un 0,9% en 2017 —, la DGT ha decidido finalmente tomar cartas en el asunto.

No es la única medida que se prepara para 2019. El Gobierno también ha señalado en repetidas ocasiones que quieren actualizar el permiso de carné por puntos, una medida que para Navarro supuso “un antes y un después” en la siniestralidad vial en España pero que cumple ya 12 años. La DGT ya ha anunciado que la reforma incluirá mayores sanciones por el uso del móvil al volante, ya que se trata de una de las infracciones más comunes y directamente relacionadas con la siniestralidad. La distracción es ya la primera causa de muerte en carretera por delante del alcohol y la velocidad.

En los últimos años las infracciones por la utilización del móvil al volante se han disparado, especialmente por el uso de WhatsApp, aplicación que no existía cuando se implantó el permiso por puntos. Actualmente el uso manual del teléfono supone al conductor una sanción de retirada de tres puntos, mientras que el alcohol o el exceso de velocidad puede llegar a suponer la pérdida de seis, en función de por cuánto se supere el límite máximo autorizado.

Fuente de la noticia: https://elpais.com/politica/2018/12/26/actualidad/1545846098_914782.html

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