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La ‘startup’ bilbaína Asimob desarrolla sensores que permiten comprobar el estado del asfalto y las señales de tráfico.

Un bache inesperado, un charco engañoso, una señal caída, un cono descolocado… Un conductor puede asegurarse de que tanto él como su vehículo se encuentran en las mejores condiciones para circular, pero lamentablemente eso no basta para garantizarnos un trayecto seguro. No sería suficiente ni aunque tuviéramos la certeza de que el resto de conductores es igualmente precavido. Al volante siempre hay que estar muy pendiente del estado de la carretera, que puede variar de un día para otro y convertir en peligroso cualquier recorrido. En última instancia, la responsabilidad de que todo esté en las debidas condiciones es de las administraciones públicas que poseen la titularidad de las vías aunque sean otros quienes las exploten o realicen su mantenimiento, pero garantizar que así sea implica un constante trabajo de inspección que resulta sencillamente inasumible para cualquier entidad. A no ser que recurramos a la tecnología, a soluciones basadas en la visión artificial, la analítica de datos o el internet de las cosas, como propone la ‘startup’ bilbaína Asimob.

Esta firma hace posible la automatización y digitalización de las inspecciones de las carreteras o calles gracias a la colocación de cámaras y sensores en vehículos, que pueden ser los que ya emplean las contratas encargadas del cuidado de las infraestructuras o incluso los de los servicios de limpieza, la policía municipal o el transporte público. Cualquier vehículo puede hacer de ‘Gran Hermano’. Este punto es importante, porque no se trata de incrementar el tráfico sino de aprovechar los recursos ya disponibles. Es decir, utilizar para realizar inspecciones rutinarias vehículos que por unas u otras razones ya realizan esos trayectos a diario.

Tanto las imágenes captadas por las cámaras como las medidas tomadas con infrarrojos por los sensores son enviadas a la nube, donde los algoritmos de Asimob son capaces de procesar esa información en milésimas de segundo para comparar cada nuevo registro con la información previa que se les ha facilitado. Es decir, comparan lo que hay con lo que debería haber. De modo que si encuentran una discrepancia (como una señal pintada o doblada) o una incidencia (más de seis milímetros de nieve en un tramo de carretera, por ejemplo), emiten una alarma que llega inmediatamente al organismo encargado del mantenimiento de esa vía. A éste le basta con ver la imagen tomada por el vehículo que ha hecho saltar la alarma para ponerse manos a la obra.

No se pierde tiempo

«De este modo quien acude a reparar un elemento ya sabe con qué se va a encontrar, por lo que su actuación es más rápida que si recibe un aviso menos concreto y primero tiene que ir a cuantificar los daños», señala Estíbaliz Barañano, cofundadora y directora general de Asimob.

Todo este proceso de recogida y envío de datos es automático, de modo que el conductor del vehículo sensorizado no tiene que poseer ningún conocimiento tecnológico ni ha de hacer absolutamente nada más que encender todos los dispositivos antes de arrancar. Una clara ventaja sobre otras soluciones de inspección de carreteras, como el uso de drones o de escáneres láser como los que emplean los topógrafos, que requieren de vehículos específicos y personal especializado y que, por eso mismo, al final sólo se emplean esporádicamente y en la red principal.

Tras dos años de trabajo, la firma empieza ahora a ofrecer su software a entidades gestoras de carreteras o responsables de su cuidado, y ya ha sido contratada por la Diputación foral de Gipuzkoa para comprobar la correcta señalización por obras en su red de carreteras. «Aún estamos estudiando qué otros servicios podemos ofrecer para cada tipo de cliente, porque estas inspecciones también pueden servir a una administración para asegurarse de que las empresas contratadas para realizar estas tareas de mantenimiento están haciendo debidamente su trabajo, realizar un mapeo de una infraestructura o comprobar el uso o la ocupación de espacios públicos cedidos para obras, mudanzas, recintos festivos…», señala la cofundadora de esta ‘startup’.

La firma es una de las 24 escogidas para participar en la quinta edición de B-Venture, que se celebrará los días 20 y 21 de octubre en el Palacio Euskalduna. El foro, convertido ya en el mayor evento de emprendimiento del norte de España, está organizado por EL CORREO, que vuelve a contar con el patrocinio del Gobierno vasco, la Diputación foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, así como con la colaboración del Puerto de Bilbao, BStartup de Banco Sabadell, BBK, Laboral Kutxa, CaixaBank y la Universidad de Deusto.

Proyecto piloto con premio nacional

Asimob ha ganado este verano un premio en el Congreso Español de Sistemas Inteligentes de Transporte, gracias a un proyecto piloto en el que ha colaborado con la empresa madrileña de mantenimiento de infraestructuras públicas Alvac para monitorizar un tramo de carretera en Cantabria. «Utilizamos uno de los vehículos que recorre habitualmente esos 65 kilómetros sin interferir para nada en su actividad» explica Estíbaliz Barañano, una de sus fundadoras. En este caso, la vía estaba mejor de lo pensado, puesto que se habían hecho reformas que no se habían documentado debidamente. «Hacer un inventario de los trabajos realizados en las carreteras resulta carísimo, de modo que en este caso los sensores ofrecen una solución para mantenerlos actualizados», explica la directora general de esta firma, considerada una ‘startup’ de innovación disruptiva en el último Global Innovation Day de la Agencia Vasca de la Innovación-Innobasque.

Fuente de la noticia: https://www.elcorreo.com/economia/gran-hermano-carretera-20200923211131-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.es%2F

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