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Desde su invención hace muchos más años de lo que comúnmente se cree (desde la década de 1830) hasta hoy mismo, los vehículos eléctricos presentan -dejando a un lado el precio- dos defectos fundamentales: una autonomía inferior a la de la mayoría de los modelos de combustión interna y la lentitud de su recarga, que alarga la duración de los viajes por carretera más de lo deseable para cualquier usuario.

Existen métodos diversos tanto para prolongar ese alcance como para evitar las paradas para rellenar la batería, desde montar un remolque con un generador o un pack adicional de baterías o forrar el coche con plazas solares para conseguir energía para circular hasta incorporar un pequeño motor de gasolina con el fin de recuperar energía que va a parar al sistema de almacenamiento.

En estos casos es el propio vehículo es el que de algún modo se autoabastece de electricidad para avanzar, pero hay otras soluciones en las que la fuente de energía proviene de una infraestructura externa. Una de ellas es la recarga inalámbrica por inducción, que se ha probado en un breve tramo de carretera en Francia y resulta sumamente costosa. Suecia ha probado otras dos fórmulas que se antojan tan avanzadas como la anterior pero menos gravosas.

En 2016, la marca de camiones Scania realizó un experimento con vehículos pesados acoplados a un cable eléctrico suspendido sobre ellos mediante un trole o pantógrafo del que tomaban la corriente, algo parecido al sistema de catenaria que utilizan los trenes. Aquí los problemas eran costear la instalación, que podría hacerse cobrando algún tipo de tasa, y, sobre todo, adaptarla para que pudieran usarla tanto vehículos de gran tamaño como turismos, que por altura quedarían muy alejados del cable.

La última de las opciones es la que acaba de probar el Ayuntamiento de Lund, ciudad del sur de Suecia que ha inaugurado hace unas semanas un tramo de carretera eléctrica de nueva generación. Según ha informado Smartgridsinfo, este sistema -al estar integrado en la vía y no colocado sobre ella- permite la recarga de la mayoría de los vehículos, bien sean autobuses, camiones o turismos, y ya se hallen estacionados o en movimiento, en entornos urbanos o en autopistas. La tecnología ha sido desarrollada por la compañía Elonroad AB en colaboración con la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lund.

El primer vehículo, un autobús eléctrico Solaris

El primer vehículo sometido a las pruebas ha sido un autobús eléctrico Solaris que está previsto que opere una semana al mes en la carretera eléctrica. Durante este verano se abrirá en la ciudad un centro de visitantes donde se compartirá información sobre el proyecto.

En cuanto a su funcionamiento, la energía se transfiere desde los rieles de carga en la carretera hasta el vehículo a través de una recogida retráctil situada debajo de él. El pick-up retráctil se conecta con los rieles de carga y el sistema conductivo permite una transmisión eficiente de hasta 300 kW de potencia. La instalación eléctrica se compone de segmentos cortos de un metro de largo bajo el vehículo, lo que hace que el sistema sea seguro de colocar en cualquier carretera.

El proyecto está liderado por el consorcio sueco público-privado Evolution Road y cuenta además con el apoyo y la financiación de la Administración de Transporte de Suecia (Trafikverket), con el objetivo de probar y obtener más información sobre este tipo de carreteras inteligentes que cargan modelos eléctricos estacionados o en circulación.

Con esta iniciativa se pretende dar respuesta a las dificultades que se presentan para cargar cualquier clase de vehículo eléctrico debido a una infraestructura de recarga que todavía resulta insuficiente. De hecho, las pruebas que se están llevando a cabo en Suecia son un primer paso para crear una red de carreteras eléctricas que permita avanzar hacia una movilidad sostenible que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles al tiempo que facilita la vida a los usuarios de modelos eléctricos.

En el proyecto Evolution Road, que se puso en marcha en 2019 y estará en funcionamiento hasta 2022, colaboran nueve socios: Elonroad AB, Innovation Skåne AB, Kraftringen Energi AB, el Ayuntamiento de Lund, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lund, Ramboll, Skånetrafiken, Solaris Sverige AB y el Instituto Nacional de Investigación de Carreteras y Transporte de Suecia (VTI).

Por su parte, la Administración de Transporte de Suecia ha invertido 84 millones de coronas suecas -de un presupuesto global de 96 millones, unos 9 millones de euros- en una iniciativa que permitirá obtener conocimientos sobre la tecnología, el funcionamiento, el mantenimiento y el impacto ambiental de esta novedosa infraestructura.

Fuente de la noticia: https://www.eldiario.es/motor/tecnologia/Lund-estrena-carretera-vehiculos-electricos_0_1041145980.html

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