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La quinta oleada de tecnologías móviles, simplemente conocida como 5G, está a pocos años de ser una realidad aunque todavía se encuentra en fase de propuesta y de definición de estándares. Se verá en todo su despliegue a partir de 2019-2020, aunque ya hay diversos proyectos piloto en marcha y desde 2016 se han venido realizando pruebas de algunas de las tecnologías candidatas en Finlandia, China y varios países más de Asia.

Londres también tiene desde el año pasado un proyecto piloto. Y en España, Telefónica ha comenzado a utilizarla en enero de 2018 en «laboratorios vivos» en ciudades piloto como Segovia y Talavera de la Reina. El objetivo es no quedarse atrás y entender sobre el terreno cómo pueden afectar los diversos aspectos de cada negocio: infraestructuras, usuarios, vehículos o cualquier otro.

Dos son las principales características del 5G de cara a lo que percibirán los usuarios: velocidad y baja latencia. La velocidad será cientos de veces mayor – incluso puede que mil veces en ciertas aplicaciones. La latencia se reducirá hasta ser casi imperceptible: ese es el término técnico que hace referencia al «retardo» que experimentan las señales al viajar por la red. El resumen es que las respuestas de los dispositivos serán casi instantáneas, del orden de menos de 5 milisegundos, y ultrarrápidas, alcanzando hasta 10 gigabits por segundo.

Todo esto se conseguirá con una red de celdas de telefonía más pequeñas pero más densas, utilizando bandas del espectro radioeléctricos diferentes de las actuales. Esto requerirá adaptar las antenas actuales, los edificios y otras infraestructuras. Y resultará por ejemplo en ventajas tales como que mejorará la precisión de las triangulaciones y del GPS diferencial (que utiliza señales fijas, además de los satélites GPS convencionales).

Grupos de trabajo en todas las áreas

El 5G Infrastructure Public Private Partnership (5G PPP) es uno de los grupos en los que trabaja la Comisión Europea junto con operadoras, fabricantes y empresas de servicios. Entre los ambiciosos objetivos que se han marcado y que están más relacionados con las infraestructuras están:

  • Hacer una red más segura, en la que el «tiempo percibido» en caso de fallo sea prácticamente cero.
  • Proporcionar una capacidad mil veces superior a la que había en 2010.
  • Resolver el 90% de los requerimientos de energía (utilizando las señales de radio de la propia red).
  • Proporcionar mayor densidad, para poder conectar 7 billones de dispositivos para 7.000 millones de personas.

Las implicaciones de la mayor velocidad y la mejor latencia son claves para el sector del transporte y la automoción. Significa que los coches, camiones y otros vehículos –tanto pilotados como autónomos– podrán conectarse a la red y transmitir mucha más información que ahora. Además los tiempos de respuesta más bajos permitirían el control remoto y mejoras en la conducción autónoma.

Infografía sobre el desarrollo de software de coches autónomos
Fuente Intel

El grupo de la 5GAA (5G Automotive Association) aúna a fabricantes de vehículos y operadoras; se enfoca en analizar las relaciones coste-beneficios de estas tecnologías, las propuestas y pruebas de los diferentes estándares relacionados (como el 802.11p para comunicaciones a corta distancia entre vehículos).

Además de las mejoras en velocidad y latencia, fabricantes de chips como Intel o Qualcomm apuntan a esta conectividad vehículo-a-vehículo (V2V) como otro punto clave de la tecnología 5G. Intel ya ha desarrollado una plataforma llamada Intel Go específica para la conducción automática en carreteras y autopistas con redes 5G. La idea es que pudiendo recabar más información los vehículos autónomos funcionarán mejor; si es posible conectarlos desde cualquier punto de las carreteras y autopistas con los servidores en «la nube» de Internet, podrían ampliar sus funciones de aprendizaje automático y recibir avisos e información instantánea sobre su entorno – incluso aunque no puedan «ver» lo que está sucediendo con sus cámaras.

Infografía con las posibilidades del 5G 2VX
Fuente Qualcomm

Otros fabricantes amplían esta idea a las comunicaciones con otras infraestructuras, el vehículo-a-carretera (V2R, V2I) o incluso vehículo-a-cualquier-cosa (V2X). Qualcomm por ejemplo plantea que el 5G 2VX ofrecerá nuevas posibilidades como:

  • Descarga rápida de mapas de ultra-alta resolución.
  • Visualización de las intersecciones a «vista de pájaro».
  • Posicionamiento más preciso y mapas 3D.

Nuevas ideas

Hay quien se plantea que con el 5G podrían resurgir nuevos formatos para los viejos negocios además de otros nuevos. Por ejemplo: hasta ahora nadie se había planteado que ofrecer comunicaciones de alta calidad y banda ancha a los millones de pasajeros de coches, autobuses y trenes –una especie de Netflix en movimiento pero sin los problemas de coberturas, fallos y cortes de la actualidad– pudiera ser un negocio rentable. Así que no sería raro verlo como opción en las autopistas y vías principales de comunicación en el futuro cercano.

El mayor reto al que se enfrenta el 5G es de tipo económico: los operadores de red deben encontrar el equilibrio entre instalar muchas nuevas celdas de comunicación 5G y hacerlo de forma rentable. Dado que esta red podrá coexistir con las redes 4G y 3G actuales la transición será probablemente suave y nos encontraremos con el paso del tiempo con áreas más densamente pobladas y comunicadas –ciudades, autopistas, vías férreas– en las que el 5G nos acerque a las tecnologías más avanzadas del futuro.

Fuente de la noticia: https://blog.ferrovial.com/es/2018/03/la-tecnologia-movil-5g-y-su-llegada-a-las-ciudades-carreteras-y-autopistas/

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