In Sin categoría

Fenómenos como la DANA que ha asolado Levante serán más intensos y frecuentes por el cambio climático. Adaptarse requiere inversión, pero los expertos recuerdan el déficit en renovación y creación de infraestructuras hídricas que arrastra España.

La DANA (Depresión Aislada en niveles Altos) que ha asolado desde el pasado jueves la vertiente mediterránea española puede considerarse de una envergadura extrema. En la Vega Baja de Alicante ha sido el peor episodio en 140 años y nunca, desde que hay registros, había caído tanta agua en un solo día ni en Murcia ni en Almería.

Las lluvias de estos días han sido un fenómeno meteorológico que ha puesto a prueba la resiliencia de los municipios afectados y del ciclo urbano del agua. España cuenta con un buen sistema de alerta, prevención de riesgos y de infraestructuras de gestión hídrica, pero ante lluvias tan intensas las dotaciones se ven desbordadas.

A falta de elaborar el balance definitivo , las cifras hablan por sí solas, en 48 horas [hasta el viernes por la mañana] se recogieron 452,4 litros por metro cuadrado en Beniarrés (Alicante). En Orihuela (Alicante) cayeron 425,4 litros por metro cuadrado, es decir, el equivalente a la lluvia que cae en año y medio sobre esa localidad.

Beatriz Hervella, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) apuntaba datos extraordinarios, como lo ocurrido en San Javier aeropuerto (Murcia) donde se recogieron en dos horas 144,3 litros: “La media de lo que se acumula allí en un año es de 313, por lo que llovió en dos horas la mitad de lo que llueve en un año”, afirma.

Trombas cada vez más frecuentes

Las previsiones de cambio climático indican que, con el aumento global de temperaturas, episodios de lluvias torrenciales, tormentas y trombas de agua serán cada vez más frecuentes y más virulentos. El clima mediterráneo, sometido de forma habitual a extremos, verá reforzado su carácter, afirman los expertos en clima.

Precisamente, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), aprobado en 2006 y con sucesivas revisiones desde entonces , señala la alta vulnerabilidad de nuestro país ante el aumento de temperaturas.

Este plan es el documento maestro impulsado desde el gobierno del Estado para para coordinar las actividades de adaptación de todas las administraciones públicas. El plan parte de una aserción rotunda, como es la alta vulnerabilidad de España ante el cambio climático: “España, por su situación geográfica y sus características socioeconómicas, es un país muy vulnerable al cambio climático, como así se viene poniendo de manifiesto en los más recientes análisis e investigaciones”.

El PNAAC indica que la sensibilidad de los recursos hídricos al aumento de la temperatura y disminución de precipitación es muy alta, precisamente en las zonas con temperaturas medias y altas y con precipitaciones bajas. “Los recursos hídricos sufrirán en España disminuciones importantes como consecuencia del cambio climático” indica el documento.

“Diversas simulaciones apuntan que para 2030 habrá disminuciones medias de aportaciones hídricas en régimen natural de entre un 5% y un 14%. Para 2060, simulaciones con aumentos de temperatura de 2,5 ºC y disminuciones de precipitación de un 8% producirían una reducción global media de los recursos hídricos de un 17%”, añade el PNACC.

Menos agua pero más torrencial

El fenómeno tiene doble cara. Por un lado, habrá menos agua disponible, pero al mismo tiempo veremos con más frecuencia fenómenos como esta DANA, de lluvias torrenciales concentradas en poco tiempo. Es decir, en el cómputo global habrá menos agua disponible y además esta caerá de forma menos regular, en episodios más torrenciales, como indican trabajos publicados por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX).

El presidente de la Sociedad Española de Geología, Jorge Olcina, afirma a El Ágora que la manera de llover en el Mediterráneo está cambiando. “Hemos comprobado que cada vez sube más la torrencialidad de las precipitaciones, con intensidades como las registradas en la Vega Baja del Segura que han estado en torno los 200-300 litros por metro cuadrado en muy pocas horas, y los territorios no están preparados para este tipo de fenómenos meteorológicos”, explica. “No hay infraestructura capaz de resistir un alarde de destrucción natural como el de esta gota fría”, añade el experto.

En este sentido el presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), Fernando Morcillo, afirma que fenómenos extremos tan grandes en magnitud como el vivido estos días en Alicante, Murcia, Almería y otras provincias del país ponen a prueba la resiliencia de los municipios, su capacidad de recuperación tras el desastre y aportan fuerza a las demandas del sector sobre la necesidad de potenciar el esfuerzo inversor en gestión hídrica. Y más cuando los climatólogos afirman que estos sucesos son cada vez más comunes.

En ese sentido, AEMET indica que se han producido de forma excepcional en las últimas ocho semanas un total de seis episodios de lluvias torrenciales en España. “Nos encontramos, en la mayoría de los casos, ante inundaciones relámpago, en las que el tiempo de preparación ante el episodio es muy corto y los daños sobre las personas y bienes son muy elevados por la rapidez de la inundación y por la virulencia de esta”, indica AEMET.

El portavoz de AEAS recuerda que hay carencias infraestructurales del ciclo urbano del agua en España debido a que se arrastra un importante déficit de inversiones, no solo en mantenimiento de las infraestructuras actuales, sino en la implementación de nuevas infraestructuras. Morcillo cuantifica este déficit -solo en el apartado de renovación de infraestructuras- en torno al 75% de las necesidades del país.

Inversiones necesarias en agua

Desde el comienzo de la crisis económica de la pasada década, España redujo drásticamente las inversiones en infraestructuras públicas, incluidas las de agua. El nivel inversor en materia hídrica no ha recuperado todavía los parámetros previos a la recesión, indican numerosos estudios. En estos momentos, el esfuerzo inversor en materia de agua en España es menor que el de países del entorno, cuya exposición al estrés hídrico y la meteorología extrema es menor.

Un estudio elaborado por A. T. Kearney para la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de infraestructuras (Seopan) indica que la inversión en infraestructuras del agua en España es un 47% inferior a la media de la UE. En términos de PIB, nuestro país destina a ello sólo el 0,11%

Seopan considera que hay 12.010 millones de déficit inversor en infraestructuras de agua hasta 2021, según un análisis sobre la necesidad de inversiones estratégicas presentado recientemente. De esos 12.010 millones, 3.500 millones corresponden a actuaciones de depuración y saneamiento, 2.900 millones a infraestructuras de regadío, 2.000 millones a conducciones, 925 millones a presas y 905 millones a ingeniería fluvial. Mientras, por estamentos públicos, 6.414 millones atañen al Estado, 3.590 millones a las comunidades autónomas y 2.006 millones a ayuntamientos y entes locales.

España destinó 292 millones a infraestructuras del ciclo integral del agua en 2017. Un ritmo de contratación con el que tardaría 39 años en resolver el déficit inversor, señala Seopan.

Para Fernando Morcillo, de AEAS, España tiene una ventaja respecto a otros países del entorno y es que cuenta con unos servicios de gestión del agua urbana, tanto públicos como privados, muy bien dimensionados, profesionalizados y con capacidad para responder ante estas contingencias y restablecer los servicios de acceso al agua potable y al saneamiento con mucha agilidad. De manera que se garantiza el acceso al recurso y, además, que no se comprometa la salud pública de las poblaciones, restableciendo el funcionamiento de depuradoras y colectoras con mucha celeridad.

Hay tecnología y hay infraestructuras redundantes, pero ante episodios extremos y recurrentes en el tiempo “las soluciones a veces no pasan tanto por las medidas de evitación sino por la de recuperación y para eso es fundamental contar con operadores bien dimensionados, bien dotados y profesionalizados”, afirma el presidente de AEAS.

Morcillo insiste en que la sociedad tiene que asumir que son necesarios planes de adaptación al cambio climático y partidas presupuestarias suficientes para garantizar una buena gestión de los recursos hídricos que favorezca la resiliencia de los territorios urbanos. Esto supone un esfuerzo de planificación y dotación presupuestaria que no cabe eludir, ya que las consecuencias y las pérdidas son cada vez más graves.

Según el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), en las últimas dos décadas las inundaciones han provocado más de 300 muertes y generan anualmente pérdidas de 800 millones de euros. También es necesario llevar a cabo una revisión de la ordenación urbanística. El ministerio está elaborando mapas de peligrosidad y riesgo de inundación y ha detectado 1.428 áreas de riesgo potencial significativo de inundación que son aquellas donde más rápidamente se debería actuar.

Fuente de la noticia: https://www.elagoradiario.com/agua/inversion-en-agua-y-cambio-climatico/

Recent Posts

Dejar un comentario

Contact Us

We're not around right now. But you can send us an email and we'll get back to you, asap.

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search

X