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Lo de Elon Musk y Twitter ya se sabe que es una relación de amor odio. Es su red social favorita y le ha servido en decenas de ocasiones como el trampolín perfecto para conseguir la atención de medio mundo, pero también se ha caracterizado (al igual que otros como Donald Trump) por no saber controlarse con sus mensajes. Y justamente de ahí ha nacido su última polémica, pues ha asegurado que podría construir el túnel para coches más largo del planeta y hacerlo con un presupuesto extremadamente bajo. La pregunta es clara: ¿es esto posible o es otra de sus locuras tuiteras?

Primero, pongámonos en situación: Elon Musk, dueño de Tesla, SpaceX y The Boring Company (esta última es la que se encargaría del túnel), lanza tal mensaje no por casualidad, sino porque Jeremy Buckingham, diputado australiano de Nueva Gales del Sur, le preguntó cuánto le costaría construir un túnel desde las afueras de Sídney que atravesara todas las Montañas Azules y saliese por el oeste. En total, proponía una longitud de unos 50 kilómetros, una distancia que no tiene ningún túnel para automóviles en la actualidad.

Ni corto ni perezoso, Musk responde. Y no solo lo hace diciendo que podría hacerlo, sino que asegura que lo desarrollaría por 15 millones de dólares el kilómetro, y con dos carriles de alta velocidad. En total, dice que la obra costaría unos 750 millones, más unos 50 millones por estación. Sí, no es tu impresión, suena todo demasiado barato y así lo aseguran todos los expertos.

“Yo nunca tildo estas ideas como locuras o imposibles, pero está claro que ahora mismo es algo que está fuera de la realidad y, es más, necesitaría unas capacidades que de momento no ha demostrado que tenga. No solo por el precio, sino también por la distancia o por los estándares que existen en la actualidad”, explica en conversación con Teknautas Manuel Romana, profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y especialista en infraestructuras de transporte. Según este experto, para construir algo así, y a ese precio, primero habría que acabar con todos los estándares de seguridad que tenemos en la actualidad y en ningún caso el túnel podría parecerse a los que existen hoy en las carreteras. Es decir, Musk tendría que revolucionar todo el sector de pies a cabeza.

Ahora mismo, el túnel de carretera más largo del planeta es el de Laerdal, en Noruega, con 24,51 kilómetros de recorrido, y los que lo siguen en este listado se quedan bastante atrás, en la barrera de los 18 (túnel de Yamate y túnel de Zhongnanshan). En proyectos para trenes sí encontramos ejemplos más grandes. La mayor obra de este tipo, por ejemplo, está en Suiza, bajo los Alpes, tiene una distancia de 57 kilómetros y costó 12.300 millones de dólares. “No sé muy bien por qué, pero nadie ha intentado pasar de esos kilómetros en carretera, ni siquiera los noruegos, que casi siempre son los que más se aventuran con estos proyectos. Por lo que Musk rompería una barrera gigantesca si consiguiese hacer esos 50 kilómetros”, apunta Romana.

Seguridad, regularidad y capacidad

Solo la distancia es todo un reto, pero para el profesor hay tres puntos clave que Musk tendría que revolucionar para poder construir su túnel australiano, y que hacen que su idea sea poco más que un sueño. El primero, y el más importante, la seguridad. “En estos momentos, la mayor parte del presupuesto de los túneles se lo lleva la seguridad. Tenemos que construir, por ejemplo, vías de evacuación cada 250 metros, sistemas de ventilación, sistemas emergencia… Para que el presupuesto de Musk cuadrase ahora mismo, necesitaría acabar con todos estos estándares y poner otros peores que le permitiesen ajustar los costes”.

En segundo lugar, coloca la regularidad. En carretera, este término se utiliza para hablar del firme, y en los túneles es uno de los apartados más complejos. Los técnicos deben equilibrar el firme tras perforar el agujero para cumplir con los parámetros del IRI (índice de regularidad internacional) que determinan la regularidad y la comodidad de la conducción en esa carretera (cuanto más regular es el firme, más cómodo es, más rápido puedes ir y menos sufren los vehículos). En el caso del túnel de Musk, esto sería aún más complicado.

“Tenemos que partir de la base de que lo de Musk solo encaja si pensamos que propone un túnel similar al que enseñó hace unas semanas. Él busca ahorrar construyendo espacios muy pequeños (3,6 metros de diámetro) en los que los coches sean llevados por una especie de pinzas (a la espera de que lleguen los vehículos autónomos) a un máximo de 240 km/h. Pero para coger esa velocidad necesitarías un firme espectacular si no quieres cargarte todas las amortiguaciones y tener mil accidentes. No sé cómo podría lograr algo así”, comenta Romana.

Por último, está el caso de la capacidad, que ya comentamos hace unos días después de que Musk mostrase su túnel prototipo. Y es que, jugando con esos tamaños, la capacidad de este túnel sería limitadísima y tendría que gastar muchísimo en, por ejemplo, la gestión de las colas antes de entrar en dicho túnel. “Puedes compararlo con lo que ocurre con los ferris que llevan automóviles. Estos barcos tienen una capacidad limitada y los conductores deben esperar fuera a que llegue su turno. Las empresas gastan muchísimo dinero y recursos en esta gestión de las colas para conseguir que sean lo más eficientes y cómodas posible. Pasa lo mismo en los parques de atracciones”.

¿Qué pasa con el presupuesto?

Viendo todo esto, queda claro que el proyecto es poco más que un sueño, pero queda una duda por responder: ¿qué presupuesto necesitaría Musk para hacer este túnel? Romana no tiene una respuesta clara, y es que, como explica, obras de este calibre son tan únicas que no se pueden comparar con otras. “Es imposible hacer como Musk, y hablar de precios estándar. En estos casos, hay que conocer el terreno, las condiciones de la zona, los problemas que presenta, etc. No cuesta lo mismo, por ejemplo, excavar en Madrid que en París, pues el suelo madrileño es mucho más sencillo y barato de perforar”, explica el experto.

A lo que no cierra la puerta Romana es a que en un futuro algo como lo que propone Musk se pueda hacer. “En estos terrenos no se puede hablar de imposibles, lo que tendremos que ver es si en un futuro es algo viable y, sobre todo, si es una solución lógica e interesante”, apunta.

Fuente de la noticia: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2019-01-24/elon-musk-tunel-australia-construccion_1775446/

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