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«Se trata de hacer creíble la señalización adaptando el mensaje a la realidad del tráfico en cada momento. Si hay un vehículo en la intersección, al conductor se le advierte de que se acerca a un entorno peligroso». Es el resumen que hace Pedro Tomás Martínez, jefe del área de gestión de la movilidad de la DGT, de la señal inteligente que Tráfico prueba en el cruce de Sesmonde (Curtis). Es alta tecnología, pero hay mucho más. La DGT trabaja en la comunicación entre vehículos, en la transmisión de información de tráfico en tiempo real.

-¿Cuál es la apuesta de la DGT?

-Los vehículos vienen cada vez más equipados con dispositivos de telecomunicaciones. La automatización se está incorporando progresivamente y desde la DGT se apoya la directiva europea que tiene como misión prioritaria la emisión de información del tráfico en tiempo real y la incorporación de mapas digitales para introducirlas en los vehículos.

-¿El conductor recibirá la información en su coche?

-La idea es que los centros de gestión del tráfico, como el de A Coruña, centralicen toda la información enviada desde los vehículos, que van a ser los propios sensores. Ahora se ponen esos sensores en la carretera para ver si hay hielo o cuántos vehículos están pasando. Pero hoy en día ya utilizamos datos basados en la telefonía móvil y en el propio coche, que está emitiendo datos. Sabemos las velocidades medias de las carreteras gracias a los vehículos que pasan por ellas porque van emitiendo información.

-Póngame un ejemplo.

-Vamos a saber si llueve más adelante cuando un coche active desde allí su limpiaparabrisas. O si en un vehículo se acciona el ABS se enviará un mensaje a un centro de gestión y desde allí se alertará del peligro a los vehículos que se aproximan a la zona.

-¿Cómo se hará la comunicación?

-Los coches hablarán. De hecho, ya hablan entre sí. Es la tecnología con la que los vehículos son receptores y emisores de información continua para, por ejemplo, mitigar los atascos. Los coches adaptaran su velocidad al tráfico que tienen delante para evitar que el flujo no pare, porque cuando para es muy costoso. Aunque tengan que ir a 30 por hora es mejor que parar y arrancar. Si la comunicación es de corta distancia los vehículos hablarán entre sí, y si es de larga distancia será el centro de gestión, mediante mapas digitales, el que lanzará mensajes virtuales a pantallas instaladas en los vehículos.

-Ya no harán falta infraestructuras en las carreteras.

-Con los avances en la comunicación tiende a minimizarse el uso de los sistemas basados en paneles de mensaje, sensores en la carretera o estaciones meteorológicas. Ahora los sensores son los propios vehículos.

-Es lo contrario a lo que se hacía.

-Hay que cambiar la filosofía. El vehículo autónomo evoluciona a pasos agigantados. Va solo, leyendo las marcas viales de la carretera, con mapas digitales conectados por GPS e Internet. No requiere más infraestructura. Solo mapas actualizados con restricciones, incidencias y velocidades legales. El vehículo absorbe esa información y se adapta a ella.

-Las señales inteligentes se han puesto en vías convencionales.

-En España hay 160.000 kilómetros de carreteras convencionales y 15.000 de autovías. Y el 80 % de los muertos se producen en las convencionales, donde no hay tecnología. Por eso hay que aprovechar los vehículos como transmisor de información. Ya no es viable extender redes de fibra óptica.

-Con toda esa tecnología se reducirá el error humano.

-El error humano esta presente en el 90 % de los accidentes de tráfico. Si ese error humano se minimiza, como ocurre en la navegación aérea, habrá menos accidentes.

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