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El pasado martes el Gobierno Balear ha aprobado la Ley de Cambio Climático y Transición Energética en Baleares que conlleva la prohibición de matricular vehículos diésel y de gasolina, respectivamente, en 2025 y 2035 y limitaciones para la circulación de estos vehículos equipados con motor térmico en las islas. Una medida pionera en Europa que también supone importantes limitaciones a las normas básicas de la Unión Europea, a la libre circulación de personas y al mercado único.

La sociedad lucha cada día contra el cambio climático, contra la contaminación, en busca de una sociedad más sostenible. Las industrias y los ciudadanos deben contribuir cada día a esa reducción de emisiones. Eso está claro, pero también hay que buscar que esa mejora sea sostenible y asumible por la sociedad. Unas decisiones drásticas en este sentido pueden desestabilizar nuestra sociedad, poner en peligro muchos miles de puestos de trabajo y crear problemas de movilidad para los ciudadanos.

La puesta en marcha de esta ley me parece absurda, porque la única medida que va a tomar el Gobierno Balear contra la contaminación es prohibir la circulación de vehículos diésel y de gasolina. Pero no va a hacer nada concreto por la energía sostenible para eliminar las centrales térmicas de carbón, por ejemplo. Tampoco va a reducir el número de vuelos a las islas o la llegada de barcos muy contaminantes a diario. Parece que solo los coches contaminan allí.

En cualquier caso esta ley del cambio climático del Gobierno Balear supone un gran peligro para el conjunto de la Unión Europea. La UE se puso en marcha basada en algunos principios importantes como el libre mercado o la libre circulación de los ciudadanos por el territorio europeo. Un entorno europeo sin fronteras es el objetivo.

Límites a la UE

Cualquier ciudadano de Europa puede comprar un coche diésel, pero según esta nueva ley en el año 2025 los que viven en las islas Baleares no lo van a poder hacer. Un ciudadano alemán, por ejemplo, que quiera viajar en coche por toda Europa, puede circular por todos los países, con algunas limitaciones en algunos entornos del centro de las ciudades, pero puede circular por todos los territorios. Sin embargo con esta nueva ley, el único límite que va a tener ese ciudadano alemán para moverse por Europa va a estar en las islas Baleares.

No se trata de que uno de los 28 países miembros de la Unión Europea tome en su parlamento una decisión para poner en marcha una ley que limite los derechos del resto de ciudadanos europeos. Es algo que va aún más allá, es el Gobierno Balear, que es uno de los más pequeños de los 17 que tenemos en España, el que pone límites a la Unión Europea. Además, los miembros del Gobierno Balear han decidido poner esas primeras limitaciones a los coches diésel y de gasolina, de gas natural, de GLP, híbridos e híbridos enchufables. Vamos que esos parlamentarios han decidido que desde ese año solo van a poder circular los coches eléctricos.

Si el Gobierno Balear tiene derecho a limitar la circulación de todos los vehículos que no sean eléctricos, supongo que cualquier otro gobierno regional de cualquier otro país de la Unión Europea lo puede hacer. Y si eso ocurre ese es el fin de la Unión Europea. El objetivo desde Bruselas es conseguir cada vez una mayor armonización en todas las normativas, porque es la única manera de conseguir que Europa sea competitivo frente a Estados Unidos, China, Japón o Corea del Sur.

Si cada gobierno regional de Europa puede poner sus normas, y el Balear es solo eso, lo hará en base a sus intereses particulares. Por ejemplo, en Cataluña, con Seat fabricando allí miles de coches de gas natural y con un fuerte apoyo a este combustible más limpio que la gasolina, podrán hacer una ley para prohibir otros tipos de coches que no se fabriquen allí. Los países que fabriquen coches eléctricos los apoyarán y los que hagan diésel y gasolina pondrán trabas legales a otros tipos de vehículos.

El ejemplo nórdico

Se habla mucho de Noruega y del ejemplo que supone. Se habla de que allí está prohibido circular con coches diésel, pero eso es falso. Lo que se hace allí es el mejor camino para conseguir que el coche eléctrico triunfe. Los coches de gasolina y diésel pagan impuestos muy altos, pero los eléctricos no pagan impuestos. Y con ello más del 50% de los coches vendidos en aquel mercado son eléctricos.

Además, tienen una gran infraestructura de puntos de recarga. Pero también tienen una electricidad muy barata para el nivel de vida de Noruega. Y una electricidad 100% renovable. Pese a ser el primer productor de petróleo de Europa, no queman ni un solo barril de petróleo para producir electricidad.

Si en las Islas Baleares quieren reducir la contaminación por el automóvil, que es mínima frente a la que provocan los aviones o los grandes barcos, quizá podrían buscar otro camino, como el noruego. Ahora han aprobado una ley para prohibir los coches diésel o de gasolina, limitar la movilidad de los ciudadanos y poner en peligro muchos miles de puestos de trabajo.

Pero podrían hacer una discriminación positiva, poner menos impuestos a los coches menos contaminantes, mejorar las infraestructuras de recarga, reducir el uso de carbón para producir electricidad. También podrían luchar para conseguir unos precios de mercado para la electricidad, no los que pagamos en España. Así, los ciudadanos querrían comprar coches eléctricos y no habría que prohibir los diésel o los de gasolina. Pero en este país vende mucho más prohibir que trabajar y hacer cosas positivas.

Fuente de la noticia: https://blogs.elconfidencial.com/motor/automaniacos/2019-02-18/ley-transicion-energetica-baleares_1830582/

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