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Las nuevas tecnologías en el campo de la automoción necesitarán adaptaciones sociales y organizativas, así como nuevas infraestructuras, dando lugar a las smartcities.

Además de la clara electrificación del sector con tendencia final hacia los vehículos de célula de combustible por hidrógeno, será necesario que se produzcan importantes cambios sociales, en la manera de interpretar el uso de los vehículos, en las ciudades y, por supuesto, en las infraestructuras y las legislaciones de los países.

Eliminación de atascos y mejoras en la vida de las personas

Otro de los objetivos que persigue la industria y, sin duda también las administraciones públicas, es la reducción drástica de los atascos en las ciudades, además de la eliminación de emisiones.

La conectividad que existirá entre todos los coches en circulación permitirá guardar distancias de seguridad entre unos y otros. En caso de emergencias, todos los coches frenarían al mismo tiempo y, en situaciones de atascos, los vehículos se distribuirán de manera inteligente por distintas rutas alternativas para evitar los atascos.

Hay que tener en cuenta que una ciudad inteligente basada en la supresión de emisiones cuenta con varios aspectos clave, más allá de la consolidación de los vehículos electrificados. Para alcanzar este perfil de Smart City, es necesario implementar tecnologías que faciliten el uso de fuentes de energía renovable en un espacio urbano integrado y conectado.

Los casos prácticos ya se están llevando a cabo en ciudades europeas como Graz (Austria), y se está trabajando para que su expansión sea masiva.

Toda la información que genera el sistema puede ser aprovechada por las Administraciones Públicas para gestionar de manera óptima el tráfico urbano, prevenir en la medida de lo posible los atascos y corregir deficiencias de infraestructuras, señalización o estado de las carreteras que pueden generar accidentes.

Flotas y taxis sin conductor

Gracias a la conducción autónoma, los taxis y otras flotas podrán prescindir de chófer dando lugar a los taxis robot. Los taxis recogerán a sus clientes sin necesidad de conductor y podrá solicitar este servicio a través de su móvil, donde podrá indicar también su destino y preferencias de viaje. Lo mismo sucederá con las flotas de reparto y recogida en las ciudades.

La compañía Uber se encuentra ya desarrollando la tecnología necesaria para lanzar próximamente en los Estados Unidos los primeros taxis robots.

Algunas marcas y empresas además están ya invirtiendo importantes cifras en el servicio de taxis y flotas sin conductor.

Los coches compartidos serán parte del paisaje de las ciudades

Fuente: Motor Mundial

Para el año 2025, habrá muchos menos coches propios y más compartidos. La idea de tener un coche aparcado sin usar se volverá obsoleta y los coches particulares comenzarán a alquilarse por horas o días. Los expertos estiman que para el 2030, un 25% de todos los km recorridos serán gracias a los viajes compartidos en coches autónomos.

El mundo de los coches está cambiando. El modelo de propiedad parece que será el primero en desaparecer ante el boom de los coches autónomos y de sistemas de vehículo compartido. ¿Por qué tener un coche si puedes usar una aplicación para conseguir que te lleven por una fracción del precio que cuesta comprar y mantener un coche, o mejor aún, puedes pedir un coche autónomo para que te lleve donde quieras?

Algunas compañías trabajan intensamente en apps con contratos que permitan a la gente usar un coche unas cuantas horas al día, o un mes entero en horarios fijos. Así, alguien que trabaje repartiendo paquetes, puede suscribirse y alquilar un coche durante su horario de trabajo.

El potencial detrás de un coche compartido puede hacer que la gente que decida comprar un vehículo lo vea como una forma de generar ingresos. Tesla, por ejemplo, ha dado pistas de que pretende crear una red de propietarios de coches que podrían alquilar sus vehículos a cambio de dinero.

Las grandes empresas de automóviles, considerando los cambios que se avecinan como posibles amenazas, se intentan adaptar. Así, Lexus, BMW o General Motors empiezan a ofrecer sus propios servicios de coche compartido.

La adaptación de las infraestructuras será fundamental

La adaptación de las infraestructuras será fundamental

Debemos tener en cuenta que sin la infraestructura necesaria será muy difícil poner los coches del futuro en marcha.

Las ciudades y carreteras necesitarán la capacidad de suministrar electricidad a los coches que lo necesiten, así como hidrógeno en su caso. Esto no implica únicamente contar con suficientes puntos de recarga e “hidrogeneras”, sino adaptar la red eléctrica de las ciudades y redes de transporte, así como realizar todas las adaptaciones necesarias para una correcta producción y distribución de hidrógeno.

En el plazo de dos años, se prevé la presencia de 125 millones de vehículos eléctricos en las carreteras, bajo el nuevo escenario de políticas que prevé la Agencia Internacional de Energía (International Energy Agency). No obstante, y en base a objetivos climáticos ambiciosos y sostenibles, el número de automóviles eléctricos podría alcanzar los 220 millones de cara al año 2030.

El futuro de los vehículos eléctricos también demanda materiales escasos como el cobalto y el litio. Por lo tanto, es necesario el desarrollo de baterías que reduzcan el contenido en cobalto.

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