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Son miles de kilómetros en la red de carreteras que cuentan en sus márgenes con cunetas destinadas a facilitar la evacuación del agua procedente de la lluvia. Asimismo, existe un número elevado de accesos a fincas particulares privadas y a caminos públicos que, debido a que interceptan la cuneta, obligan a la instalación de una obra transversal a dichos accesos para dar continuidad al drenaje longitudinal como tubos o marcos, para salvar el desnivel de la cuneta, lo que se conoce como paso salvacunetas. Estos accesos constituyen un punto crítico para la seguridad de los conductores en caso de salida accidental de la vía y colisión contra los extremos de los pasos salvacunetas.

Ante esta situación, es necesario proteger a los usuarios de la vía de este tipo de obstáculos ante posibles salidas de vía (representan un 15% del total de los accidentes, según datos de la Dirección General de Tráfico) a través de lo que se denominan “actuaciones de tratamiento de cunetas”, las cuales pueden considerarse como “medidas de Bajo Coste” y alto ratio Coste-Beneficio, que reducen el riesgo de accidentalidad grave y mortal.

Para ello, la industria viene desarrollando desde hace décadas soluciones constructivas que sean adaptables a las innumerables configuraciones de cunetas existentes y que sirvan para que poco a poco se mejore la seguridad global de nuestras carreteras.

Sin embargo, aunque las cunetas quedan referenciadas en la Orden Circular 35/2014 del Ministerio de Fomento, cuyo apartado 6.7.9 exige que “estos sistemas de contención deben estar acreditados” [1], hasta la fecha existía un vacío normativo, no habiendo por tanto un conjunto de exigencias que permitieran determinar el diseño o las garantías mínimas de calidad y seguridad de estos sistemas. Para cubrir esta laguna, en 2018 se organizó un grupo de trabajo que coordinado por ANDECE (Asociación Nacional de la Industria del Prefabricado de Hormigón) y dependiente del Comité de Normalización de UNE para el equipamiento en carreteras, CTN 135, se organizó a un grupo de expertos de distintos estamentos (administraciones públicas de carreteras, laboratorios de ensayo, universidades e industriales) quien desarrolló un documento normativo que definiera las exigencias mínimas que deben tener los sistemas de protección de los pasos salvacunetas (SPPS).

Este pasado mes de septiembre, la Asociación Española de Normalización ha publicado la Norma UNE 135126:2019 [2] la cual pretende ser la referencia a partir de ahora para garantizar la calidad mínima de estos sistemas y se establezca como documento de referencia en los distintos pliegos, órdenes u otras legislaciones en materia de seguridad en carreteras.

 

La Norma UNE 135126:2019

Esta norma específica los requisitos de comportamiento, y define niveles, en términos de seguridad pasiva, de los sistemas destinados a reducir la gravedad de los accidentes, en casos de impacto contra pasos salvacunetas existentes en la red de carreteras.

Para ello, se establecen una serie de recomendaciones aplicables a cualquier sistema de protección que se instale en los pasos salvacunetas, ejecutado “in situ” o “prefabricado”, independientemente del tipo de vía donde se pretenda instalar (carretera de doble calzada, o de única calzada), de su diseño y/o composición del tráfico.

Como capítulos más importantes se destacan el número 4 “Clases de comportamiento” que establece tres niveles en función de la velocidad de impacto esperada (50, 70 o 100 km/h). El capítulo 5 define los métodos de ensayo, normalizando las áreas de aproximación y de impacto, las condiciones del SPPS a ensayar y su instalación, las condiciones del vehículo a impactar y la trayectoria y velocidad en el test, así como otros aspectos para la toma correcta de datos. El capítulo 6 determina los requisitos, destacando que el valor máximo del índice ASI, calculado de acuerdo con la norma UNE-EN 1317-1, no debe ser superior a 1,0, así como definiendo la forma de agrupar los SPPS según las tipologías que puedan fabricarse o comercializarse. El Anexo B define los criterios de conformidad, como base para la certificación y homologación de estos sistemas.

 

Estado tecnológico actual de los SPPS

Con la publicación de esta norma cabe esperar que se profundice y amplíen los sistemas disponibles en el mercado. Actualmente no hay muchos, si bien se pueden caracterizar estos por ser sistemas conformados por una combinación de elementos prefabricados de hormigón y otros elementos metálicos, cuya principal finalidad pasa por minimizar los daños producidos en caso de impacto del vehículo por salida de la vía, redirigiendo la trayectoria del mismo de la forma más segura posible. El diseño de estos sistemas requiere que sean versátiles y fácilmente adaptables a las ilimitadas configuraciones geométricas de los pasos salvacuentas, ligeros para una instalación rápida y sencilla, no obturables al estar en los extremos de redes de saneamiento, y evitar su manipulación o extracción malintencionada.

Proyección de futuro

La incidencia y gravedad que puede provocar un accidente contra estos obstáculos, implica la necesidad de actuar de forma ambiciosa en muchos de estos “puntos negros” que se distribuyen por toda nuestra red vial, especialmente en carreteras secundarias donde más proliferan. No obstante, no se pretende que se cubran todos a corto plazo, pero sí se espera por parte de las Administraciones una inversión razonable y programada que ayude poco a poco a corregir la peligrosidad de estos obstáculos que tenemos en nuestras carreteras.

Autores:

Juan Ramón Ramírez – Jefe Área Producción y Compras PREFHADOR

Alejandro López Vidal – Director Técnico ANDECE

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